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sábado, 15 de febrero de 2014

El dicho popular dice que “todos tenemos un muerto en el placard”, y el senador nacional Aníbal Fernández no está libre de pecado.

Escondió a Aníbal cuando estuvo prófugo, y está preso hace 2 años por el kirchnerismo 




Pipi Pomares en un acto en homenaje a José Ignacio Rucci, realizado en 2009. Sigue preso, mientras que a quienes sirvió y ayudó están en el gobierno. Una contradicción más del kirchnerismo.

 Mito o verdad, la opinión pública lo recuerda, además de por sus múltiples cargos públicos, como el intendente prófugo de la Justicia que escapó en un baúl de un auto. Veinte años después de ese escándalo se supo quién ocultó al legislador durante los dos días que  permaneció fugitivo.
Entre 1991 y 1995 Aníbal Fernández fue intendente de la ciudad de Quilmes. Mucho antes que se rasgara las vestiduras por el proyecto nacional y popular kirchnerista, sobre el final de su gestión, en 1994, el juez en lo Correccional y CriminalAriel González Elicabe lo imputó con los cargos de “falsificación de documento público” y ordenó su captura en el marco de una causa en la que se investigaba la contratación de un estudio jurídico para negociar la deuda de ese municipio con la empresa Aguas Argentinas.
El relato periodístico de la época dice que el hoy senador nacional "estuvo prófugo durante 48 horas, del 26 al 28 de octubre de 1994". Aníbal Fernández asegura poseer un certificado de la Justicia donde se expresa que nunca se encontró prófugo ya que se retiró a su domicilio y allí aguardó la detención mientras su defensa elevó un pedido de hábeas corpus a la Cámara de Apelaciones, que hizo que la orden de captura fuera revocada. Finalmente en 1995  fue sobreseído de estas acusaciones, con "falta de mérito".
Sin embargo, hay un detalle muy importante que sobrevuela todo el episodio jurídico y el escándalo derivado del pedido de captura: la acusación de que Fernández, para evadir el rigor de la Justicia, se escapó del Palacio Municipal de Quilmes escondido en el baúl del auto.
Ahora, a casi veinte años de aquel día, se supo que el senador K huyó hasta el lujoso y acomodado barrio Villa del Plata del partido de Ensenada, donde fue hospedado por Juan José “Pipi” Pomares, detenido hace dos años y siete meses por crímenes de lesa humanidad.
En julio de 2011, la Justicia Federal platense detuvo a Pomares acusado de integrar la banda de la Concentración Nacional Universitaria (CNU) que en abril de 1976 secuestró a dos parejas en Villa Elisa, las torturó y asesinó a una de ellas.
Su detención derivó en una crisis familiar, ya que su mujer, Anita, comenzó con  cuadros de depresión que la acercaron a la muerte. Anita, durante muchos años fue secretaria del ahora diputado provincial massista Juan Amondarain, junto a la concejal electa Marcela Farroni, mujeres no muy queridas por la militancia por su carácter superficial y egoísta. “Son dos gorilas enquistadas en el peronismo”, solían decir en los pasillos.
La CNU era el brazo derecho universitario del peronismo, vinculada a la Triple A, organización a la que se le atribuyen múltiples asesinatos de militantes. Nació en 1968 como una fuerza de choque y en 1975 se ligó al Estado: dependía de la Policía Bonaerense, de las Fuerzas Armadas y tenía contactos dentro del Servicio Penitenciario.
“Pipi”, al momento de su detención era congresal del Partido Justicialista bonaerense y tenía un cargo temporal en el Senado. Pero además, fue mano derecha del ex diputado Alberto Delgado, ahora andidato a intendente de Capital bonaerense por el alakismo.
La relación con Delgado, es fruto de la militancia sostenida a favor del ex ejecutivo municipal de La Plata, Julio Alak. Paradójicamente, cuando este llega al máximo cargo en el Ministerio de Justicia, Pomares es detenido acusado de delitos de lesa humanidad. Los allegados al ministro sostienen que “el turco” le “tiene mucho aprecio, pero no tiene poder para ayudarlo a salir” de la cárcel.
Según se pudo saber , Pomares fue quien alojó a Fernández durante las horas que estuvo prófugo. El dato no debería sorprender puesto que aunque el senador nacional ahora se jacte de integrar un gobierno progresista y de centro izquierda; el pasado y su lugar en los gobiernos menemista y duhaldista, lo dejan al descubierto sobre sus principios ideológicos.

Mientras Pomares fue detenido por asesinar a militantes de izquierda en los ’70, Fernández goza de la libertad, aún cuando podría adjudicársele alguna responsabilidad por los crímenes en el Puente Pueyrredón, en el año 2002, cuando era Secretario General de la Presidencia de Eduardo Duhalde. Recordar que con estos antecedentes llegó a ser ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, no puede más que despertar repugnancia. 

lunes, 6 de mayo de 2013

Las denuncias de corrupción que involucran a Lázaro Báez impactaron de lleno en la imagen de Cristina Fernández de Kirchner.


El escándalo del Lázarogate ya le "limpió" 10 puntos a la imagen positiva de Cristina Kirchner, según una encuesta.


La Presidenta no sólo se frenó en el crecimiento que venía evidenciando en los últimos meses sino que, según las proyecciones, volvería a iniciar una curva descendente.
Con las elecciones legislativas cada vez más cerca, el interrogante es si el escándalo por las acusaciones de lavado de dinero será crucial a la hora de definir el voto o si, finalmente, la economía volverá a pesar más que el resto. Ambos ejes son en las preocupaciones que desvelan al Gobierno.
Según una encuesta de Ipsos-Mora y Araujo, la Presidenta perdió casi 10 puntos porcentuales de imagen desde que Jorge Lanata difundió por televisión las denuncias contra el empresario Lázaro Báez, íntimamente ligado a los Kirchner, según Perfil.
La medición de abril se inició antes del primer programa. Hasta ese momento, Cristina recibía una imagen positiva del 57% y negativa del 40%. Pero las denuncias marcaron un quiebre. Desde entonces, la respuestas positivas fueron el 48% y las negativas el 49 por ciento.
El análisis final de abril muestra que la imagen positiva de Cristina subió al 50%, dos puntos superior a la de marzo y seis a la de octubre del año pasado. Pero, de mantenerse la tendencia de las últimas dos semanas, inexorablemente la curva volverá a ser descendente.
En el Gobierno reconocen que será difícil quitarse la etiqueta de la corrupción, pero aun así confían en que la economía esquive un descalabro e incline la balanza electoral a su favor.
En ese plano, sin embargo, los números son una mala noticia para el oficialismo. Con el dólar blue rozando la barrera de los diez pesos y el congelamiento de precios sin lograr los efectos deseados, las percepciones que la gente está teniendo de la economía son malas: el 73% de los consultados tiene una visión negativa. Las peores consideraciones aparecen en la clase media y en el interior.Las denuncias también impactaron en las principales preocupaciones de la gente. El sondeo, que pregunta por los tres principales problemas, muestra al tope del listado la inseguridad, la inflación y el desempleo. Sin embargo, la corrupción recibía el 4% de las respuestas antes de la emisión del programa y subió al 14% en el "post Lanata".
EleccionesA más de tres meses de las elecciones primarias, todavía es prematuro adelantar cómo impactará este escenario en el resultado de la votación. El clima, según los sondeos, no le da mucho margen al kirchnerismo para ser optimista.
La imagen de Cristina se mantiene en niveles considerables pero el oficialismo no logra generar un candidato fuerte, ni para los comicios de este año ni pensando en una eventual sucesión en 2015. Los dos dirigentes que encabezan los listados de imagen pública positiva son Sergio Massa (62%) y Daniel Scioli (54%), que en los hechos están cada vez más distanciados del kirchnerismo.
El trabajo de Ipsos, además, indica que sólo el 36% se muestra dispuesto a votar a un candidato identificado con el Gobierno, contra el 45% que prefiere a un opositor.
Para la oposición, sin embargo, el escenario tampoco es alentador, ya que ningún líder logra capitalizar las penurias del oficialismo.
Las denuncias de corrupción, igualmente, le dan un empujoncito. La imagen positiva de Hermes Binner, Mauricio Macri, Ricardo Alfonsín e incluso Elisa Carrió subió unos puntos después del primer programa. Situación inversa vivieron Scioli y Massa, que al parecer siguen estando identificados con el kirchnerismo y perdieron 11 puntos de imagen positiva.

viernes, 17 de agosto de 2012

El vicepresidente Amado Boudou presidió la sesión en la que el Senado dio media sanción el proyecto para declarar de utilidad pública y sujeta a expropiación la Compañía de Valores Sudamericana S.A., ex Ciccone Calcográfica.



El proyecto fue aprobado por 43 votos a favor, 22 en contra y una ausencia, y ahora será tratado en una sesión especial en la Cámara de Diputados, el miércoles próximo.
Boudou, que se encuentra denunciado en la causa por presunto enriquecimiento ilícito, debió escuchar los argumentos de algunos senadores de la oposición que lo acusaron ante el escándalo.
Ernesto Sanz de la UCR dijo que con la expropiación, “el Gobierno está escondiendo un elefante, inventando una manada de elefantes”. Por eso “el bloque de la UCR no va en contra de un proyecto de expropiación, va en contra de la falta de verdad”, manifestó.
Luis Juez dijo que votará a favor de la expropiación porque “la calidad institucional de la República es más importante que la situación procesal de Boudou” pero aseveró que “el Estado no puede estar ajeno en el proceso de establecer si se cometieron delitos”.
Juan Carlos Romero del Peronismo Disidente manifestó: “A partir de su aprobación esta ley termina con una relación de sospecha permanente en una actividad esencial del Estado como la de imprimir billetes”.
Jaime Linares (FAP-Buenos Aires) no está de acuerdo con la aceleración en la aprobación del proyecto de ley: “Estamos hablando de un tiempo récord. El tema merecía un tratamiento mayor a 36 horas, sobre todo teniendo en cuenta el contexto judicial. El apuro no tiene sentido y viola las normas que establece la ley de expropiaciones para este tipo de procedimientos”.