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martes, 22 de octubre de 2013

La agencia de noticias Associated Press(AP), perteneciente a Reuters de la familia Rothschild que a su vez es propietaria de la corporación Monsanto, publicó un reporte internacional fingiendo preocupación por "el mal uso de agroquimicos en Argentina" y por la "falta de control" del Gobierno Nacional.

 Por supuesto Associated Press no condena a Monsanto, ni al glifosato ni a la amplia gama de pesticidas utilizados en Argentina. Nuevamente recurre a la trillada mentira del "mal uso" de estos productos cancerígenos que causan desastres en la salud humana (cáncer, tumores, destrucción del sistema inmune) incluso siendo utilizados en mínimas dosis (una parte por millón).

El reporte de AP tampoco denuncia que los residuos químicos cancerígenos llegan a los platos de todos los hogares argentinos debido a que contaminan el 90% de los alimentos del supermercado, los cuales son además trasngénicos. La agencia sionista insiste intentando imponer la falsa noción del "mal uso" de estos pesticidas argumentando que en Argentina no hay un "control responsable" y que los agricultores utilizan el doble de químicos que sus pares en Estados Unidos.

Despoblar Sudamérica prioridad de Monsanto


Esta mentira de diseño corporativo y propaganda encubierta de Monsanto apunta a calmar las aguas solicitando un "control" sobre el uso de agroquimicos para impulsar la utilización de más pesticidas y abonos transgénicos logrando así aumentar las tasas de enfermedades en Argentina por "la vía legal", y persiguiendo además ganar la simpatía de los patriotas que repudian la instalación del laboratorio biotecnológico más grande del planeta en la localidad de Malvinas Argentinas, provincia de Córdoba.

Hablar SÓLO de los daños inmediatos provocados por el glifosato en comunidades cercanas a una plantación transgénica es MENTIR.


El reporte de AP no es más que un respaldo de los dueños de Monsanto a las actividades de Monsanto en Argentina, proponiendo como solución que los agricultores persistan en la utilización de transgénicos y pesticidas pero, con "un debido control". Ocurre que el "debido control" no puede existir mientras se niega la toxicidad del glifosato y demás corruptores de la salud y el medioambiente, al pregonar que los problemas de malformaciones fetales, leucemia y abortos no deseados son consecuencia del "mal uso" de los pesticidas y no del uso en si mismo.

Los estudios REALES de científicos independientes y confiables exponen que los transgénicos y pesticidas de Monsanto dañan la salud humana aún en proporciones más bajas que las recomendadas oficialmente por la corporación. Esto sin mencionar que además están extinguiendo especies animales, flora y principalmente a las abejas.

Por eso, no se deje engañar por este reporte mentiroso de Associated Press, una agencia de noticias comprada por Reuters de la familiaRothschild ((ROYAL BANK OF CANADA, I.G. INVESTMENT MANAGEMENT, LTD., JARISLOWSKY, FRASER LTD, INVESCO LTD., FRANKLIN RESOURCES INC, y TD ASSET MANAGEMENT INC)), propietaria de Monsanto mediante las entidades financieras FMR LLC, VANGUARD GROUP INC, STATE STREET CORP, ENNISON ASSOCIATES LLC, y BARCLAYS GLOBAL INVESTORS UK HOLDINGS LTD.

Celeste Fassbinder
Twitter: @Celesfassbinder
BWN Argentina

jueves, 17 de enero de 2013

Ayer al mediodía se conoció la autorización de la municipalidad de la localidad de Malvinas Argentinas para la instalación de la fábrica de semillas de la trasnacional Monsanto.

CÓRDOBA


Mentir, mentir y mentir que algo quedará

En una conferencia de prensa, funcionarios de la corporación festejaron la resolución e intentaron explicar la falta de peligrosidad de sus productos.


fuera_monsanto

Córdoba, 16 de enero de 2013 (ECOS CORDOBA - PRENSA RED).-
por José Fernandez

La Municipalidad de Malvinas otorgó el permiso para el comienzo de obra de la planta de Monsanto en Malvinas Argentinas sin conocerse el informe de impacto ambiental. Aun falta la aprobación de la provincia de Córdoba para que la planta pueda operar.
El vicepresidente de Monsanto en América Latina, Pablo Vaquero, dio una nueva demostración de cinismo en una conferencia de prensa brindada en el medio día de hoy .
Dentro de sus ya conocidas argumentaciones que buscan justificar la instalación de la planta, Vaquero apelo al absurdo y menosprecio de todo tipo de opinión contraria a los intereses de la empresa. El representante de la empresa multinacional, llego a explicar que el herbicida glifosato "correctamente utilizado" es de menor peligrosidad que los insecticidas que utilizamos en nuestro hogar para matar cucarachas y/o mosquitos.
Estas irresponsables declaraciones, para nada sorprendentes de Monsanto, es una burla a las miles de victimas enfermas y/o fallecidas y sus familiares, que han perecido por la toxicidad de los agrotóxicos.
Pero la mentira tiene patas cortas. En otro de sus pasajes, Vaquero reconoció que los productos de Monsanto no eran biodegradables y que en esta oportunidad tienen la voluntad de hacer las cosas bien. ¿Entonces en que quedamos? ¿No es que el Glifosato es menos que un insecticida casero?
En su aparente hábil discurso declaró que, los residuos de la actividad de la planta en Malvinas Argentinas será depuestos en forma correcta y transportado en vehículos especiales. Entonces la pregunta recurrente es: ¿No es que el Glifosato es menos que un insecticida casero?
Para completar el acto de cinismo y como si se tratará de las declaraciones de una cooperativa de agricultores, Vaquero apeló a la rotación en el cultivo con sorgo para la recuperación de las tierras lo cual daría sustentabilidad a la tierra y a los cultivos y remató: es el gobierno que debe promover la sustentabilidad de los cultivos, no es responsabilidad de Monsanto.
En este punto, la empresa que producirá 3 millones de bolsas de semillas de maíz por año y cultivará 6 mil hectáreas, en Malvinas Argentinas y que es una empresa formadora de precio, pretende trasladar su responsabilidad a terceros, los cuales están encantados de comer del banquete transgénico dejando en el patio trasero a los 12 millones de habitantes fumigados y los miles de enfermos, que en definitiva son el residuo de la actividad agroeconómica.