miércoles, 1 de mayo de 2013

Primero de Mayo.



 A partir del 1 de mayo de 1886 cuando se realiza la primera huelga general en Estados Unidos, demandando  la jornada laboral de 8 horas, se desencadena  una cruel  represión.
En Chicago, las fuerzas policiales abren  fuego contra manifestantes obreros los días 1 y 3 de mayo, provocando  muertos y heridos.
Por un atentado del día  5 son acusados un grupo de dirigentes de la huelga en la ciudad y sin pruebas de su responsabilidad en los hechos, los obreros Fischer, Engel, Parsons, Spies y Lingg son condenados a muerte y ahorcados. A partir de  entonces son los “Mártires de Chicago”.

Recordemos que resultaría  imposible vivir dignamente y construir un país mejor si no se trabaja  día  a día   con responsabilidad, compromiso  y respeto.
Enemigos del Trabajador
Bendito sea el trabajo, el que se hace a destajo,
y los que trabajan con las manos honradas.
Maldito sea el ladrón que a un obrero mata,
para robarle un celular, o algo de plata.
Bendito sea el jornal del que duro trabaja,
Y el pan que manos limpias laborando amasan.
Maldito sea el pan que comen los que asaltan
y que se les pudra en la boca y en su panza.
Bendita sea la mano sucia del trabajo limpio,
y malditas las manos limpias del trabajo sucio.
Malditos sean los enemigos del trabajo,
viles homicidas que se arrastran bajo.
Malditos enemigos del honesto trabajador,
ni se acerquen a él para contagiarles su hedor.
Ladrones inmundos, bestias desaforadas,
chorros, asesinos, nuestra verdadera amenaza.
Ustedes pretenden derechos humanos,
pero ejecutan de un tiro a sus hermanos.
Me dan asco, oh, descendientes de Caín.
Pido a Dios que se les venga pronto el fin.
Benditos sean los amigos de la paz y el trabajo,
que en vez de prontuario exhiben un legajo.
Y malditos los delincuentes que ponen balas,
desatando una violenta guerra en la que nadie gana.
El mundo no existiría sin el que trabaja.
Pero un asesino por diez pesos lo mata.
Los trabajadores son víctimas de la violencia urbana,
y así se incrementa en las calles la batalla.
Mis felicitaciones a todo el que trabaja.
Y mi condena al que roba a mano armada.
Mis respetos para el que construye la patria
y mi repudio total al que de destruirla trata.
de Rubén Sada

Desde la proclamación de nuestra Independencia  en el Congreso de Tucumán de 1816, nuestro país luchó por conseguir su Constitución.
Buenos Aires, en ese entonces se encontraba  separada del resto del país, cuyo presidente era Justo José de Urquiza.
En la Constitución  se indica la forma de gobierno que ejerce el país,  representativa, republicana y federal,  y los tres poderes ejecutivo, legislativo, y judicial.
En ella se encuentran las garantías,  los derechos y  los deberes de cada uno de los habitantes de la República Argentina.
También se reconoce y garantiza la Declaración de los Derechos Del Niño y de los Derechos Humanos, condenando toda clase de discriminación.
Nuestra Constitución Nacional  se modificó por última vez  en el año 1994.

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