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miércoles, 27 de abril de 2016

Canasta Básica.

En medio del debate por la devolución del IVA a los alimentos, expertos alertaron que los productos que la componen no llegan a cubrir el mínimo de consumo de calcio. Si la dieta fuera sólo a base de la CBA, dos tercios de la población tendría déficit de calcio y una cuarta parte de los niños no alcanzarían el consumo recomendado de lácteos, verduras y frutas. Actualmente comprar 100 calorías saludables cuesta 3 veces más que 100 calorías en productos de menor calidad, por lo que recomiendan promover una canasta de mejor calidad nutricional.


Recientemente se anunció el ingreso a la Cámara de Diputados del proyecto para la devolución del IVA a los alimentos contenidos en la Canasta Básica de Alimentos (CBA). Pero más allá del reintegro de hasta $300 pesos por beneficiario, la discusión despertó un debate mayor entre los profesionales: la calidad nutricional de los alimentos que se usan como parámetro para medir el ingreso a la pobreza y la indigencia. Especialistas de la UBA alertaron que la CBA, que en conjunto asegura a una persona “no pasar hambre”, está 60% por debajo de un estándar Diputadossaludable. Y que si la dieta fuera sólo en base a los alimentos que la conforman, dos tercios de la población tendría déficit de calcio ya que por ejemplo no cubre el mínimo de consumo de leche y yogur: medio litro diario. El consumo simultaneo de los alimentos más saludables: lácteos, verduras, frutas y pasta o cereales de buena calidad se encuentra significativamente subrepresentado en la canasta básica de alimentos.

Sergio Britos, nutricionista, director del Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Alimentación (CEPEA) y profesor asociado de la Escuela de Nutrición (UBA), explicó que si la dieta de las personas siguiera la pauta de una Canasta Básica, se mantendría y aún aumentaría el problema nutricional más extendido en la actualidad: 36% de los chicos en edad escolar y 58% de los adultos padecen sobrepeso y una cuarta parte de los menores de 17 años se encuentra el alto riesgo de padecer deficiencias de micronutrientes. “En los ‘80, cuando se conformó la primera CBA, el principal problema era la desnutrición. Hoy lo es la malnutrición, manifestada en altas tasas de obesidad, diabetes y deficiencias de nutrientes (falta de vitaminas y minerales). En la pobreza, ‘comer mal’ es el principal problema, mucho más que ‘comer poco o no comer’”, remarcó Britos.

La devolución del IVA llevará alivio a la economía de muchos hogares. De acuerdo con el anuncio del presidente Mauricio Macri, el tope del reintegro por los consumos será de $300 por beneficiario, y nunca puede ser menor al 15% del monto de las compras efectuadas con las tarjetas de la AUH o las de cobro de jubilación. Pero además de favorecer la economía de los sectores más vulnerados, los especialistas plantearon la urgencia de mejorar su nutrición. “La forma de hacerlo es vincular la devolución de IVA a la compra de alimentos de buena calidad nutricional y no en forma indiscriminada y acompañado de una estrategia de educación alimentaria, información o señalización de los alimentos que se quiere promover”, propuso Britos.

“Para hacerlo de esta manera la AFIP debería acordar con los comercios alguna modificación en los sistemas informáticos para hacer posible la discriminación por productos, de la misma manera que los propios supermercados por ejemplo lo hacen en sus políticas de promociones o descuentos”.

“Comprar 100 calorías saludables le cuesta a cualquier hogar 3 veces más que las mismas 100 calorías pero en productos de menor calidad, con exceso de azúcares o harinas muy refinadas. Por eso los esfuerzos presupuestarios deberían orientarse a mejorar la nutrición, nunca a empeorarla. Así, la devolución o disminución del IVA a los beneficiarios de planes sociales y jubilados puede ser una oportunidad histórica para, por primera vez en años, apostar a una mejora genuina de la nutrición”, amplió el nutricionista.

El déficit más frecuente

Una de las formas de malnutrición más frecuente en Argentina es el déficit de calcio. De hecho, a partir de los 4 años y hasta la adultez, no menos del 66% de la población presenta insuficiencia dietética de ese mineral. “Entre dos tercios y 70% de su ingesta proviene de los lácteos. Casi la mitad de esa cifra en forma de leche líquida y 10% como yogur. Una canasta con menos de medio litro diario de leche o yogur es asegurar que el déficit se mantenga, y la CBA incluye la mitad de ese volumen”, agregó el titular de CEPEA.

Los productos que conformen una canasta más saludable deben ser no solo de uso y consumo habitual, sino estar disponibles en el mercado y tener una relación precio/densidad nutricional conveniente. Por eso, no menos de dos tercios de las calorías debe originarse en productos esenciales: frutas, verduras, hortalizas, leche, yogur, carne con poca grasa, pastas de trigo candeal, arroz integral, agua, entre otros.

“Esta idea de cambiar el concepto de CBA por el de una canasta saludable también tiene como foco el desarrollo infantil. Hace unos años se instaló el concepto de ‘1.000 días críticos’ en referencia a aquellos que van desde el embarazo hasta los 2 años de vida. En esa corta ventana de tiempo se crece, se desarrolla la inteligencia y se educa la conducta alimentaria como nunca más ocurrirá en todos los años de vida posteriores. Por eso, si un niño aprendió a comer frutas y verduras antes de los 2 años, seguramente será un adulto que seguirá consumiéndolas”, concluyó Britos.

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