La decisión beneficia principalmente a Aerolíneas Argentinas, en manos estatales, que posee más del 60% del mercado aerocomercial. El restante 29% está en manos de LAN, mientras Andes y Sol se reparten el 1% del que queda.
La novedad fue comunicada a través del Boletín Oficial en la resolución 23/2012. Hasta el momento, la suba del combustible Jet A1 había sido del 18%.
El argumento principal que justifica una suba en las tarifas es que la producción de combustible local se vende a valores internacionales, según declaro el Secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi.
y agregó que “esa es la consecuencia de la alta concentración del mercado de combustible aeronáutico en el país para el cual existen sólo tres proveedores, configurándose una situación de abuso de posición dominante, lo que ha derivado en una asignación arbitraria de diferenciales en el precio del combustible, penalizando duramente la carga del mismo en el interior del país, afectando la operación de cabotaje de las empresas y generando un importante perjuicio para el Estado, las aerolíneas y los pasajeros”.
Las petroleras acusadas son YPF, Shell y Esso. Por su parte, YPF y Esso afirmaron que el combustible de aviones subió, pero no tanto como dice el Gobierno y agregaron que el precio argentino es uno de los más bajos de la región.
Para dar algunos ejemplos: el vuelo de Buenos Aires a Comodoro Rivadavia podrá cobrarse hasta $ 1288, cuando hasta la fecha tenía un tope de $ 704. Se trata de un alza de un 83%. Otro destino que subirá es El Calafate. El pasaje hacia allá tendrá un valor máximo de $ 1288, lo que marca un alza de casi un 70%. Los demás destinos muestran variaciones en la nueva punta máxima de la banda, que oscilan entre el 40% y el 66%.

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