La titular de la autoridad monetaria subrayó que la influencia del dólar blue “es marginal y no incide en el funcionamiento del mercado de cambios”, donde el Gobierno ha impuesto severas restricciones a la compra de divisas y ha prohibido el 5 de julio último el ahorro en moneda extranjera.
El dólar paralelo cerró el viernes a 7,20 pesos para la venta al público, con lo que la brecha contra el que se ofrece en bancos y casas de cambio a 4,96 pesos se mantuvo en 45,16 por ciento.
La brecha entre ambos mercados era de sólo 2,5 por ciento en diciembre de 2010 y de 9,72 por ciento al cierre de 2011, pero se fue ampliando a medida de que el Gobierno instrumentó más controles a la compra de divisas.
Al cierre de 2012, cuando el dólar oficial se vendió a 4,93 pesos y el paralelo a 6,79, la brecha era de 37,7 por ciento.
Economistas consideran que la disparada del dólar paralelo, que subió 6 por ciento en lo que va del año, refleja una situación de atraso cambiario que no registra el mercado formal, y que el aumento de la divisa en el circuito informal derivará en mayor inflación, algo que el Gobierno rechaza.
“No debería incidir en la definición de costos de los formadores de precios”, dijo hoy Marcó del Pont. La presidenta del Banco Central completó que cree que el alza del dólar paralelo “es un fenómeno claramente estacional”.
Según explicó, el “dólar billete ha quedado asociado a la demanda por turismo, con un gran impacto estacional” y también lo vinculó a la “actividad ilegal”, que no puede acceder al mercado oficial. Sin embargo, turistas argentinos que desean viajar al exterior y que han obtenido la validación de la AFIP para comprar las divisas necesarias se han quejado de que cuando van a concretar esa adquisición, los bancos o casas de cambio le informan que no están habilitados para la operación.

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