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sábado, 18 de mayo de 2013

Hace pocos días el Presidente de Venezuela Nicolás Maduro realizó una gira por tres países de la región con el pretexto de presentarse en su carácter de nuevo mandatario del país caribeño.

Escribe Adrián Freijo


En realidad sus objetivos eran dos y con estrategias diferentes.
En Uruguay y Argentina, países que han sido beneficiados por el “petróleo barato para todos” que solía repartir Chávez en busca de aliados de su proyecto continental, el nuevo jefe de estado quería marcar las diferencias con que deberán lidiar a partir de ahora sus “amigos”: seguirá llegando el crudo a bajo precio…si a Venezuela le llueven alimentos en iguales circunstancias.
La carencia en materia de comida ha tomado un giro dramático en la sociedad venezolana y los ataques que durante 14 años Chávez propinó a las principales empresas del sector han tenido una respuesta de desinversión, caída de la producción y limitaciones de todo tipo que hoy generan un desabastecimiento que llega al 41 % de las necesidades alimentarias de la población.
Un porcentaje que pone a la furia popular a la vuelta de la esquina.
Con Brasil las cosas son distintas. Si bien aún existe un grado de dependencia petrolera con respecto a Venezuela el país que gobierna Dilma avanza a pasos acelerados hacia el autoabastecimiento y Maduro sabe que muy mal negocio sería “apretarlo” por sus actuales necesidades para tenerlo de enemigo en el corto plazo habida cuenta de que un “estornudo” brasilero puede lanzar por la ventana a toda la Revolución Bolivariana, sus sueños de inmortalidad y sus propios símbolos.
Allí se trataba entonces de ser más prudentes, acordar, y buscar que nadie se sintiese ofendido.
De hecho los acuerdos firmados con el gigante sudamericano reconocen precios mucho más cercanos a los del mercado que los aplicados a la Argentina o al Uruguay a los que sin embargo las compras pueden representarles ingresos gigantescos por la magnitud del volumen comprometido.
Lo cierto es que la cifra final del compromiso llega a los diez mil millones de dólares…
¿Pero es sólo comida lo que buscaba Maduro?. En realidad la cuestión es mucho más amplia y supone la decisión de su gobierno de invertir lo que sea necesario en ampliar la capacidad productiva de empresas nacionales de los tres países y contratar además almacenamiento y frio para los productos que pudiesen comprarse o producirse en los mismos con destino a Venezuela.
Comida, almacenamiento, frio…tres cosas que a Mar del Plata le sobran.
¿Rubros buscados?…pollos, verduras y hortalizas, harinas, carnes y pescados. Todos rubros de alta producción en nuestra región.
El Embajador Argentino en Venezuela es Carlos Cheppi…que además es marplatense…que por añadidura quiere ser Intendente de la ciudad…que además viene muy seguido a estas tierras a hacer campaña, a criticar a Pulti, a tomar café en la Peatonal con sus aliados, a opinar sobre la policía municipal.
A todo…menos a avisar a los empresarios y productores locales de esta INMENSA oportunidad que se ha abierto en Venezuela.
Olvidándose de las necesidades de la ciudad, de su altísimo índice de desocupación, de su capacidad ociosa de la mano de la recesión y de lo importante que sería para comenzar a caminar un ciclo virtuoso el poder cerrar un acuerdo de estas características.
Porque Venezuela necesita TODO lo que pueda producirse y está dispuesta a poner mucho dinero para que ese volumen crezca todo lo posible.
Y porque hoy es un socio confiable en el tiempo debido a las perspectivas de sólido crecimiento del mercado petrolero.
Pero a Sr. Cheppi eso parece importarle muy poco.
Acostumbrado a la miserable política argentina cree que lo importante es criticar al adversario, transar, generar roscas y “asegurarse” una cantidad de periodistas amigos que pasen por alto estas claudicaciones que acá presentamos.
Aunque en el medio queden las necesidades urgentes e importantes de una ciudad…que dice querer gobernar.
Algo a por lo visto le queda muy grande.

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