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sábado, 26 de diciembre de 2015

Crisis del Beagle.

 Se aproximan las flotas y se planean los desplazamientos terrestres

Los BIM y la FLOMAR en las puertas del infierno que no fue...

OFENSIVA TOTAL DE LA ESCUADRA CHILENA PERO SIN INICIATIVA ...

"...En los primeros minutos del viernes 22 la Escuadra chilena inicio el desplazamiento para enfrentar la flota argentina."
Algunos autores refieren que la flota chilena estaba compuesta por el buque insignia Crucero Capitán Prat (ex USS Nashville, clase Brooklyn), los destructores misileros Williams y Riveros, las Fragatas misileras Lynch y Condell, los destructores artilleros Portales, Centeno, Cochrane y Blanco Encalada, el Petrolero Araucano y la Yelcho, unidad de apoyo logístico.

Aproximadamente 2000 hombres, entre ellos 150 oficiales. Entre tantas historias, algunas verdades y otras directamente mentiras, se comenta que el Comandante en Jefe de la ACh Almirante José Toribio Merino Castro de 63 años ordenó rimbombantemente ¨Zarpar de inmediato y entrar en combate con los argentinos¨.
La leyenda interna que alimentó el mito de leones esperando ser atacados se comenta que fue enviada en castellano sin clave y sin codificar supuestamente para que la escucharan claramente las radios argentinas. Muchas historias similares se acuñan en Chile y Argentina respecto a supuestas frases estoicas dichas por diferentes personajes de la historia.



El Vicealmirante López Silva (quien era especialista en guerra aeronaval) ordenó formación de batalla. La agrupación "Acero" marchó al frente, bordeando las islas en el Mar Drake.
En esa posición debían actuar como barrera, soportando la andanada argentina antes de hacer fuego con su artillería.
Los buques del grupo "Bronce", en tanto, lo harían más al sur.
Desde esa posición responderían al ataque argentino lanzando sus propios misiles.



En Argentina, en la madrugada del 22 de diciembre, se empezó analizar la iniciativa del Vaticano que proponía enviar un emisario personal del Sumo Pontífice.

Mientras tanto ambas partes apreciaban las condiciones meteorológicas, los informes de inteligencia y de aviones que sobrevolaban la zona.

Un oficial de comunicaciones se acerco al Jefe de la 3ª Zona Naval en Punta Arenas Almirante Luis de los Ríos con un mensaje interceptado transmitido en tres frecuencias y 136 grupos de números.

De los Ríos ordenó despegar el 50 por ciento de los aviones de exploración aeromarítimos que todavía permanecían en tierra.

A la 1.22 uno de los aviones informo que la Flomar cambiaba de rumbo y tres minutos más tarde que lo hacía también el grupo anfibio.
Simultáneamente desde Valparaíso se informó que Argentina había decidido aceptar el envío de un emisario papal.

A las 11 de la mañana del día 22 de diciembre, el crucero Capitán Prat ingresó a Bahía Cook.
Ese día 22 , mientras el TRCB navegaba desde la Caleta La Misión (a 266 Km del Cabo de Hornos) y con la posibilidad de un submarino chileno cercano, las fuerzas navales de los dos países se aprestaron a un enfrentamiento en el Mar de Drake..."

Misión de la Armada Argentina :

"...A partir de las 20:00 horas (H - 2) del Día D, el 22 de diciembre de 1978 (22.22:00.DIC.978 en jerga militar), la Flomar y la infantería de marina (Batallón N° 5) ocuparían las islas Freycinet, Hershell, Wollaston, Deceit y Hornos.
A las 22:00, la Hora H, la Flomar e infantes de marina (batallones N° 3 y N° 4) ocuparían las islas Picton, Nueva y Lennox, teniendo que lograr  además a esa posible altura el control del Canal Beagle."

La concepción de las operaciones militares. La "Operación Soberanía"

La Operación Soberanía, es el nombre que se ha dado al plan militar argentino para retomar el control soberano de la zona reclamada, ocupada de hecho y por la fuerza, previamente, por Chile. Esta denominación no corresponde estrictamente a la forma como se conociera dicho planeamiento durante su preparación, y dadas las cambiantes situaciones que lo condicionaban y el hecho de que finalmente no se pusiera en práctica, todas las menciones bibliográficas están plagadas de inexactitudes de detalles y errores.

Las fuentes citadas, incluso los libros editados en Chile, contienen versiones que pueden asumirse globalmente orientadoras, aunque arrastren los errores propios de lo que Clausewitz denominaba “la niebla de la guerra”, es decir, la incertidumbre o el desconocimiento de lo que planea o hace el enemigo, mucho más cuando no se produjeron enfrentamientos serios concretos. Pero los detalles erróneamente mencionados pierden trascendencia.

Según éstas, la campaña argentina contemplaba que la ofensiva militar sobre Chile se iniciaría el viernes 22 de diciembre de 1978, a la noche (a la hora “H”). Antes de ese momento, grupos de la Infantería de Marina ocuparían algunos islotes secundarios, con apoyo de fuerzas navales. Más tarde, se haría lo propio con las islas mayores Picton, Nueva y Lennox, logrando así el control del Canal Beagle.[13]


La ofensiva terrestre se iniciaría aproximadamente a las doce de la noche. El V° Cuerpo de Ejército atacaría desde la zona de Santa Cruz, tratando de dominar el máximo territorio chileno de la zona patagónica. Al mando del general José Antonio Vaquero[14], debía conquistar Puerto Natales y Punta Arenas.

Luego, apoyaría por el sur al III° Cuerpo en su avance por Puyehue, hacia Osorno y Puerto Montt. Este Cuerpo, a cargo del general Luciano B. Menéndez, tenía que cruzar la cordillera a la altura de Mendoza, a través de los pasos Los Libertadores‑Maipo y Puyehue, conquistando los alrededores de Santiago y Valparaíso. El propósito era cortar la línea de comunicaciones al centro del territorio de Chile.

Ese plan parece desconocer que el Ejército de Chile había minado todos los pasos cordilleranos y se presume que estaba dispuesto a usar armas químicas (gases).

Como reserva se dejó a la II Brigada de Caballería Blindada, con asiento en Comodoro Rivadavia. Entretanto, el II Cuerpo, mandado por el General Leopoldo Galtieri, se le encomendó la tarea de proteger la frontera norte con Brasil, disuadiendo cualquier amenaza sobre la Mesopotamia.

Desde la madrugada del sábado 23 de diciembre, la Fuerza Aérea Argentina realizaría bombardeos estratégicos, hasta la destrucción de su símil chilena y apoyaría las maniobras terrestres.

Por su parte, y aunque la bibliografía chilena asigna a la marina argentina la tarea de conquistar una ciudad del litoral, probablemente Puerto Williams, la Armada recibió como misión principal la de oponerse a la acción de la escuadra chilena y apoyar la conquista de las islas Picton, Nueva y Lennox, además de asegurar la Isla Grande de Tierra del Fuego.

Para ello, la Flota de Mar se organizó en dos grupos de tareas; uno que apuntalaría las acciones anfibias litoraleñas desde el este del Canal Beagle y otro que se situaría en la boca oriental del Estrecho de Magallanes, cuyo objetivo sería neutralizar la amenaza naval trasandina y eventualmente conducir otras acciones estratégicas, amenazando Punta Arenas.

Un batallón de Infantería de Marina tendría a su cargo la ocupación de las islas menores. Si bien fuentes chilenas citan como objetivos a las rocas Freycinet, Hershell, Wollaston, Deceit y Hornos, otros hubieran sido los puntos en los planes argentinos.[15] Luego otras unidades se harían cargo de la ocupación de las islas mayores. La recopilación sobre las acciones de la flota de mar de Chile en ese período, La Escuadra Activa en acción, indica que posteriormente, fuerzas argentinas intentarían la toma de Puerto Williams, algo que no surge de la memoria de los entrevistados de este país.[16]

El día 20 de diciembre, el Comandante de la Zona Naval Insular (COZI) citó a su Estado Mayor y le comunicó que se había fijado definitivamente el día “D” y la hora “H”, para el cercano 22 a las 0430 horas de la madrugada. Vale recordar que el planeamiento incluía acciones previas de exploración, preparación y señalamiento de playas de desembarco, zonas de heliasalto, despliegue de observadores adelantados de artillería, posicionamiento de las unidades de línea, etc.



 A continuación cada comandante se retiró de la reunión y se dispusieron con sus unidades, ya en los apostaderos y puestos de acecho, a la espera del momento de iniciar las acciones que les fueron ordenadas a cada uno. Eran horas de gran ansiedad, nervios y actividad.

No habría nuevas directivas, excepto que se decidiera anular la ofensiva, lo que se comunicaría en forma urgente. Para facilidad de recepción de esa eventual orden, el almirante y su subordinado directo, el comandante de la Agrupación de Lanchas Rápidas (APLA) convinieron que para mayor celeridad y claridad, tal mensaje debía ser emitido por radio con un texto claro (sin códigos ni cifrado) y urgente. El párrafo convenido para cancelar la ofensiva sería: “No puedo proveerle víveres”.

Esa señal se dio, anulando el ataque ante el éxito de las gestiones del mediador papal, el Cardenal Samoré, la misma medianoche del 22 de diciembre. El mensaje, directamente dirigido a él, fue recepcionado por el Capitán Hermelo en su puesto de comando de la APLA, en el fondeadero de Bahía Relegada, cuando ya las fuerzas especiales, los buzos tácticos y otros grupos de comandos, iniciaban sus sigilosos traslados para el desembarco. Fue un momento curioso, los atónitos radio-operadores y el jefe de comunicaciones del buque insignia, no interpretaban una llamada tan urgente e imperiosa, en ese gravísimo momento, con un contenido que parecía tan banal. Así llegaba la paz.    
Se había llegado a un acuerdo para la solución pacífica del litigio. Se había detenido la guerra, minutos antes de iniciar el fuego.

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