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sábado, 19 de noviembre de 2016

Eva Perón.

Evita Perón, la líder de los descamisados que solo vestía de Christian Dior

La primera dama se convirtió en una clienta tan fiel que hasta su mortaja fue del diseñador

Evita Perón, la líder de los descamisados que solo vestía de Christian Dior

Eva Perón en una foto de archivo
Con la seguridad de la que se cree guapa y una cautivadora inteligencia natural sin cultivarEva Duarte Ibarguren consiguió convertirse en un potente símbolo mundial y en la «Jefa Espiritual de la Nación Argentina». Intuitiva, entusiasta y determinada, Evita hubiera cumplido el pasado 7 de mayo 95 años.
Con 15 años se marchó de Junín a Buenos Aires para buscar fortuna. Y la encontró. Teatro y vodevil hicieron que Eva conociese y cautivase a Juan Domingo Perón. Se casaron en 1945. Un año después, ya como primera dama de Argentina, se ganó al pueblo defendiendo a las mujeres y a los más desfavorecidos.
Eva se hizo con un «sello» propio, labios rojos y moño bajo, a veces trenzado. En los años cuarenta llevaba la silueta de hombreras marcadas y faldas pitillo, estilo austero de la posguerra. Adquirió la moderna manía de acumular zapatos, albergando unos 300 pares en su vestidor, con modelos a la moda en la actualidad: peep-toes y plataformas. Comenzó a encargar zapatos a medida a André Perugia, una especie de Christian Louboutin de la época, que elaboraba zapatos para modistos y socialités. Y tocaba su cabeza con sombreros de Casa Giulia.

«He vestido a Evita»

Eva Duarte, que se había vestido en Paco Jamandreu en su época de actrizcomenzó a frecuentar las mejores casas bonaerenses de costura, como Paula Nateloff o Henriette. Se aficionó a escotes, drapeados y largas colas para la noche. Pero quiso superar a las primeras damas occidentales y a toda argentina de alcurnia: se marchó a París e hizo sus primeros encargos a Christian Dior, Jacques Fath y Balmain.
Fue con Christian Dior con quien trabó la relación más estrecha. Eva se dejaba guiar por Dior. Y Dior vio en Eva Perón a su reina deseada, su obra de arte personal, su diva. Preguntaron a Dior a qué reinas vestía y contestó: «A Evita Perón». En la maison francesacrearon un maniquí con sus medidas para poder «probar» las prendas adecuadamente. Y una ayudante de Evita recogía de modo periódico los modelos cosidos en París.
Dior creó para Evita trajes de chaqueta, vestidos y abrigos. Su talla menuda le permitía ponerse cualquier cosa. Cuando el maestro francés inventó el «New Look», de cintura marcada y falda con volumen, Evita fue su primera embajadora. En sus actos y viajes, la Perón hacía un despliegue brutal de pieles, joyas y vestidos.

Vestida en vida y muerte

Y Dior, que la vistió en vida, también la vistió en su muerte. Sus «descamisados» la velaron durante días, embalsamada y cubierta por un vestido blanco de alta costura de Christian Dior, sin otro accesorio que la medalla que Pio XII le había regalado.
El tiempo ha pasado y Eva Perón se ha convertido en un icono de la moda. Pero del tan simbólico maniquí con sus medidas parece no quedar rastro en la casa Dior. Cinco años después de la muerte de Evita, desapareció su modisto favorito. Y quedó a cargo de la casa Dior un jovencísimo y brillante Yves Saint Laurent, rápidamente sustituido por ser demasiado genial. Pero esa es otra historia.

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