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sábado, 20 de abril de 2013

Luego de verlo en acción en el comité de crisis tras el temporal de La Plata, la presidente no ahorra elogios para el ministro de Seguridad de Scioli, el mismo al que el kirchnerismo, con Mariotto, La Cámpora y Horacio Verbitsky a la cabeza, intentó desplazar en reiteradas ocasiones.


Ahora Cristina está encantada con Casal


Ahora Cristina está encantada con Casal
El ministro de Seguridad de la provincia, Ricardo Casal
El funcionario preferido de Cristina Kirchner de las últimas semanas no es Axel Kicillof. Tampoco Mariano Recalde ni otro directivo de La Cámpora. La presidenta está encantada con Ricardo Casal, el ministro de Seguridad de Daniel Scioli.

Cristina habla maravillas de Casal delante de sus propios funcionarios luego de verlo en acción tras el temporal del 2 de abril que dejó más de 50 muertos en La Plata.

Casal, que vive en La Plata a diferencia de buena parte del gabinete de Scioli, fue el primer funcionario en reaccionar ante la falta de respuesta de la municipalidad platense que encabeza Pablo Bruera.

El ministro de Seguridad armó el comité de crisis el mismo martes del temporal a la noche y desde entonces se erigió como el responsable de ese cuerpo de emergencia que luego integraron en el Gobierno nacional y el municipal.

En ese comité, Casal tuvo un muy buen diálogo con el secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, y le dio órdenes a Bruera y a buena parte del Gabinete. Se metió hasta en temas de comunicación y fue un eje en los primeros momentos de la crisis, cuando hasta el propio Scioli sufría los efectos del shock que produjo la tragedia.

Cristina pudo ver eso con sus propios ojos, cuando el día siguiente al temporal presenció una reunión de ese comité, en la que Casal era el protagonista principal y coordinaba todo el operativo.

Sorpresa
En el Gobierno todavía no entienden los elogios de Cristina a Casal -de hecho, al salir de la reunión en La Plata, repitió ante las cámaras las preocupaciones que la transmitió "Ricardo"-.

El giro de Cristina descolocó al kirchnerismo duro -como hizo con su acercamiento al papa Francisco-, que nunca perdonó su pasado de agente penitenciario y quiso forzar su renuncia en más de una ocasión.

Luego de las elecciones de 2011, el kirchnerismo y sus aliados embistieron públicamente contra el ministro para hacerlo renunciar. El periodista Horacio Verbitsky le dedicó varias columnas en contra en Página 12 e incluso encabezó reuniones con el CELS y con diputados afines al kirchnerismo para cuestionarlo por la muerte del futbolista Lautaro Bugatto.

En la Legislatura bonaerense, el vicegobernador Gabriel Mariotto hizo lo imposible junto a los senadores y diputados de La Cámpora para limar a Casal con comisiones investigadoras como la del caso Candela Rodríguez.

Mariotto y Verbitsky recorrieron las cárceles bonaerenses y difundieron las denuncias de torturas que le hicieron un grupo de presos. Algunos de ellos aparecieron muertos horas después.

Incluso la hermana de Cristina, Giselle Fernández, se sumó a un acto en José León Suárez en el que fueron silbados Casal y Scioli. El mes pasado, un hombre de Alicia Kirchner fue vinculado con la quema de una comisaría de Junín, por la que Casal volvió a quedar en el ojo de la polémica.

Pero Scioli siempre respaldó a Casal e incluso utilizó su figura como un bastión de resistencia contra el ataque del kirchnerismo. 

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