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domingo, 1 de diciembre de 2013

Mientras sirve de cortina de humo para la ley de semillas, la reforma del Código Civil de Argentina obtuvo media sanción en la cámara de senadores de la Nación, pero se introdujeron cambios respecto al proyecto original. En el medio, quedó el artículo N°19, que define cuando comienza la vida.


El debate está centrado en, si hay vida desde la concepción, o a partir de la implantación del óvulo ya fecundado. Lo aprobado por los senadores, la vida desde el momento en que el espermatozoide fecunda, recibió un fuerte y rápido rechazo por parte del sionismo. Sus agentes, como ser Miguel Pichetto o Ricardo Gil Lavedra y los medios masivos de comunicación, montaron rapidamente una campaña mediática para atribuir estos cambios a “la influencia de la Iglesia en temas reproductivos” y así despretigiar un cambio que es trascendental para el destino de nuestro país y sólo responde al interés de las corporaciones transnacionales de biotecnología.

Olvidaron también, que el año pasado se realizó una audiencia pública respecto a la reforma, en la que cientos de argentinos rechazaron las propuestas sionistas. Sin embargo, esto no fue difundido por los medios. Pero siempre algo, en algún recoveco virtual, queda.

Patentes para todos

Así como Monsanto avanza en la patentación de un patrimonio de la humanidad, como lo son las semillas, las corporaciones buscan activar en nuestro país las patentes biotecnológicas.

Si la reforma, es aprobada en los términos actuales permitirá a los laboratorios experimentar, crear o destruir embriones humanos, y utilizar sus células para fines industriales o comerciales, como este medio demostró su utilización en la industria de los alimentos .

La eugenesia propone la idea de "el mejoramiento o perfeccionamiento de las razas"

Las leyes de fertilización asistida permitirán a los laboratorios el comienzo de la experimentación a escala masiva, y en conjunto con la modifición que no define como "comienzo de la vida" a la fecundación, permitiría que los embriones que presentan discapacidades, enfermedades o mutaciones -como el síndrome de down- sean descartados en un laboratorio porque “no pueden ser feliz” o “los padres no pueden soportar tal carga”.

Pero este es sólo un primer paso, luego se avanzaría al sistema de niños a la carta. El futuro será diseñar a tu propio hijo, como si fuera un producto de una máquina fordesca y no de la propia naturaleza humana.

“Lo quiero de ojos celestes, rubio, longevo, alto, fuerte...”, sería el último eslabón de la cadena eugenésica. Siguiendo los patrones de belleza actuales, impuestos por las campañas publicitarias de moda, iriamos transformando nuestra raza cada vez más parecida a los rasgos identitarios impuestos por los medios. De modo que aquellos embriones, que no se encuentren comprendidos dentro de este nuevo concepto de selección, podrán ser descartados por aquellos padres disconformes con las características "no deseables" del mismo.

La nueva reforma permitirá a las corporaciones biotecnológicas (carentes de toda ética), diseñar a la sociedad y conducirla hacia un mundo parecido al planteado por Aldous Huxley en “Un Mundo Feliz”.

Carlos López
BWN Argentina 

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