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lunes, 29 de abril de 2013

POR QUE LA METROPOLITANA ES INCAPAZ DE MANEJAR CONFLICTOS SIN ABRIR FUEGO Y REPRIMIR BRUTALMENTE.

ARGENTINA

Con la marca de nacimiento de la Federal

Sin respetar ninguna de las doctrinas de control sin violencia, amiga de la bala de plomo, incompetente hasta en cómo formarse frente a una protesta, la flamante fuerza acumula muertos y heridos en apenas treinta meses.

Por Raúl Kollmann

En primera fila, las escopetas, lo que contradice los más básicos manuales de manejo de protestas.
En dos años y unos pocos meses, la Policía Metropolitana intervino sólo en cuatro conflictos: el Parque Indoamericano, el Parque Centenario, la Sala Alberdi del Teatro San Martín y el Borda. En los cuatro casos hubo heridos y en el Parque Indoamericano muertos, con imputación concreta por doble homicidio contra un jefe y 33 efectivos de la Metropolitana que integraban el grupo del que salieron los disparos con postas de plomo, que mataron a Bernardo Salgueiro y Rosemary Chura Puña e hirieron a cinco personas más. Ninguna de las víctimas estaba enfrentando a nadie, sino que eran vecinos que se iban del parque. Hay dos razones de fondo de la simultaneidad entre acción de la Metropolitana y muertos o heridos en los cuatro casos. La primera es que el núcleo central de cuadros de la Metropolitana son los 900 que ingresaron en el primer año reclutados por Jorge ?El Fino? Palacios. Provenían de la Federal y de una tradición de Rambos. La segunda razón es que los jefes e integrantes de la Metropolitana tienen una gran autonomía: no aparecen los funcionarios  del gobierno porteño en la escena de los hechos y las órdenes son abiertas, con margen a los policías para que actúen según su criterio. Por eso, los que el viernes portaban las escopetas aparecían muy adelante de las líneas de la Infantería y no detrás, en la retaguardia, como corresponde.

?El viernes se vio otra vez una policía de derecha?, señaló el ex interventor de la Policía de Seguridad Aeroportuaria y actual legislador de Nuevo Encuentro Marcelo Saín. ?Al primer contratiempo, rápido van al uso de la fuerza, a una represión indiscriminada, donde les pegan a todos, se llevan preso a cualquiera. Y, además, avanzaban unos, otros no, disparaban desde cerca. Un verdadero desastre en el que se reflejó otro rasgo de la policía de derecha: dejan hacer a los jefes de uniforme, no hay conducción de los funcionarios políticos.?

De cuatro, cuatro

La jueza Silvia Ramond indagó el lunes al comisionado mayor de la Metropolitana, Ricardo Ferrón, quien orgullosamente le confirmó que él estuvo al frente del grupo sospechado por matar a los dos vecinos del Indoamericano. Su segundo, de apellido Castillo, le dijo a la jueza que dispararon 400 tiros disuasivos, aunque ninguno admite ?de acuerdo con la minuciosa investigación que hizo el fiscal Sandro Abraldes? que entre las postas de goma metieron postas de plomo en las escopetas 12.70, las mismas que se vieron el viernes en el Borda. No sólo los muertos del parque tenían en el cuerpo restos de proyectiles de plomo, sino también los cinco heridos. Y los tiros salieron del mismo grupo de metropolitanos en dos lugares distintos: el propio parque y Autopista Cámpora y Castañares. En ambos sitios estaban los comandados por Ferrón. Abraldes acusa a 33 integrantes de la Metropolitana de homicidio en agresión, que es cuando no se puede determinar exactamente quién disparó.

En el conflicto por la Sala Alberdi, del Centro Cultural San Martín, en marzo se presentaron a la Justicia tres heridos con postas de plomo, también víctimas de la Metropolitana. Los médicos judiciales constataron que los proyectiles eran de plomo, rigurosamente prohibidos para cualquier efectivo que participe en un operativo de desalojo o que intervenga frente a una manifestación o concentración. Las postas de goma también pueden ser letales si se disparan desde cerca. Eso lleva a que la norma sea que los escopeteros estén detrás, en la retaguardia.

El desalojo de los vecinos que se oponían al enrejado del Parque Centenario también terminó con heridos. El caso fue de los más grotescos, porque los vecinos no constituían una organización férrea ni agresiva, eran asambleístas que igualmente fueron reprimidos con balas de goma y el saldo fue de cuatro heridos. Con la del viernes, entonces, en dos años y medio son cuatro intervenciones de la Metropolitana en conflictos con manifestantes. Siempre hubo heridos, las escopetas se cargaron con postas de plomo al menos en dos casos; tiraron con balas de goma invariablemente a corta distancia, resultaron apaleados decenas de manifestantes y en los operativos se privilegió la violencia a las modernas normas de intervención que se usan en protestas sociales (ver aparte).

Núcleo duro

El núcleo duro de la Metropolitana son los jefes y oficiales que reclutó El Fino Palacios al principio, todos provenientes de la Federal y con el modelo de la Federal en las venas. Tras los escándalos del propio Palacios y el espía Ciro James, fueron apartados unos 30 o 40 hombres, pero el contingente principal de jefes y oficiales siguió intacto y en el centro de la fuerza. El ADN de la Federal se marcó en décadas. Una fuerza que fue un Estado en sí mismo, que guardaba los antecedentes de toda la población, incluyendo los que nunca habían  cometido un delito; la fuerza que emitía los documentos y pasaportes, una prerrogativa que perdieron en estos años y que sólo se explicaba como gigantesco mecanismo de control social. La Federal ejerció durante décadas un fuerte dominio sobre la vida cotidiana ?hasta hoy sigue otorgando certificados de domicilio?, la calle y, al mismo tiempo, su influencia se extendió a las bandas, los prostíbulos, la droga y un largo listado de ilícitos.

La característica fundamental siempre fue el autogobierno, el poder de los comisarios, lo que se tradujo en que la Metropolitana la armó el comisario Palacios reclutando a su gente más cercana y cada uno de ellos a su vez convocó a quienes fueron sus oficiales subordinados a lo largo de la última década. Tras el escándalo Palacios hubo un tímido intento de poner una conducción civil, por lo que fue designado Eugenio Burzaco al frente de la Metropolitana. Pero ya por entonces todas las voces indicaban que los comisarios se subordinaban poco y nada, pero que además el gobierno de Mauricio Macri y el ministro Guillermo Montenegro ?hijo de un capitán de navío? más bien respaldaba el modelo de que la seguridad es cosa de gente de uniforme. El tema se terminó blanqueando cuando Burzaco dejó el cargo y la fuerza quedó a cargo de la dupla de ex hombres de la Federal: Horacio Giménez y Ricardo Pedace.

Mauricio Macri nunca se apartó un milímetro de Palacios, pese a que se le imputa encubrimiento en el caso AMIA, escuchas telefónicas ilegales y hasta se hizo público un diálogo del Fino con un reducidor de autos y marcador de la banda de secuestradores que mató a Axel Blumberg. El jefe de Gobierno respaldó objetivamente una forma de actuación policial que se tradujo en la Metropolitana. Eso permitió que los privilegios se fueron sumando. Los metropolitanos cobran sueldos que rondan el doble de la Federal y son los únicos exentos de una norma establecida hace años ?por Aníbal Ibarra y Jorge Telerman? y que impide que un funcionario porteño que cobra un sueldo pueda, a la vez, cobrar un retiro. O sea, si cobra de la Ciudad debe suspender su retiro. Los integrantes de la Metropolitana, que tienen algún retiro, cobran ambas cosas: sueldo y retiro.

El poder de los comisarios se traduce en autogobierno y dinero.

El modelo

Oficialmente, la Metropolitana ha dicho que tiene tres mil efectivos, de los cuales unos dos mil vienen de la Federal, aunque lo importante es que los cuadros de mando salieron de allí. Es una policía con escasa capacidad, lo que se evidencia en que no cubre las zonas calientes: el sur de la ciudad, las villas. Su actuación se inició en barrios menos conflictivos como Saavedra, Villa Urquiza o Coghlan, y avanzó hacia otros barrios como Chacarita o Villa Crespo, pero la impresión es que para cubrir toda la Ciudad, y sobre todo los sectores conflictivos, hacen falta unos 13.000 hombres, cifra que ni por presupuesto ni por capacidad de formación la Metropolitana puede alcanzar. Aunque se hicieron anuncios de operativos antidrogas en villas, incluyendo un ingreso a la 31, la realidad es que no hay efectivos ni preparados ni especializados para que esos operativos sean exitosos.

Sobre la Infantería, que es la que actuó el viernes, hay versiones cruzadas. Lo que se dice es que la Metropolitana no tiene efectivos suficientes y por lo tanto en la represión del viernes actuaron policías que durante la semana están en un patrullero. La falta de capacidad se traduce rápidamente en recurso a la violencia. El viernes, por ejemplo, la Metropolitana llegó a las siete de la mañana cuando no había manifestantes. Cualquier fuerza organizada pone vallas rodeando el lugar en el que se iba a hacer la demolición. Las vallas justamente evitan los choques, tal como sucede habitualmente frente a la Casa Rosada o el Congreso en días en que hay manifestaciones. Los empleados del Borda ingresaron al predio que querían defender y luego la Metropolitana tuvo que sacarlos, en lo que ya implicaba un contacto cuerpo a cuerpo. Encima algunos efectivos avanzaban, otros retrocedían y los escopeteros terminaron haciendo punta con sus armas. El recurso en el que confiaron fue el de la brutalidad, como ocurría antaño con la Federal. Y la ausencia de conducción civil redondeó todo.

Cuando existe control de los funcionarios de gobierno las instrucciones son precisas: el operativo se debe hacer de tal manera, hasta en los mínimos detalles. Cuando el poder lo tienen los comisarios, las instrucciones son vagas: despeje el área. Esto es lo que ocurrió el viernes. Y no hubo muertos de pura casualidad: el desorden, la falta de diálogo con los manifestantes, la ausencia de autoridad política terminó en que le pegaron palazos y balazos ?de cerca? a cualquiera que tuvieran delante.

DURAS CRITICAS AL MINISTRO MONTENEGRO EN LA INTERPELACION LEGISLATIVA

?Usted tiene que renunciar?

Fueron ocho horas en las que la oposición le pidió a un impasible ministro de Seguridad porteño que se vaya. Montenegro habló de ?ley y orden? como una manera ?de vivir en democracia? en la ciudad.

Por Carlos Rodríguez

El ministro Montenegro junto al macrista Cristian Ritondo durante la interpelación.
?Usted no tiene más que renunciar?, planteó el titular del bloque kirchnerista, Juan Cabandié, en la primera intervención opositora en la interpelación al ministro de Seguridad porteño, Guillermo Montenegro, que se hizo ayer en la Legislatura por la violenta represión del viernes en el Hospital Borda. ?Usted debe renunciar, dio la orden de invadir con 300 policías un hospital psiquiátrico?, argumentó el diputado Jorge Selser, de Proyecto Sur. ?Estoy indignado por el nivel de hipocresía del ministro, que no tiene un grado mínimo de autocrítica. Lo que debe hacer es renunciar?, insistió Fabio Basteiro, de Buenos Aires para Todos. La legisladora de la Coalición Cívica Rocío Sánchez Andía, comenzó serena y terminó a todo pulmón para pedir la renuncia del funcionario, a la vez que exigió ?respuestas porque la Policía Metroplitana no puede seguir actuando así y los agentes que dispararon no pueden pertenecer más a la fuerza?. El ministro, además de aclarar que ni ha pensado en renunciar, nunca precisó quién dio la orden de reprimir y ni siquiera identificó a un agente de la Metropolitana que actuó con el rostro cubierto (ver foto) y que ?invitaba a pelear a los trabajadores de ATE? que estaban en el Borda, confirmaron varios legisladores durante la sesión.

Uno a uno, todos los bloques opositores clamaron por lo mismo. Montenegro, impasible, contestó: ?Mi designación fue hecha por el jefe de Gobierno (Mauricio Macri) y ni él me ha pedido la renuncia, ni yo considero que sea necesario renunciar?. Hasta tuvo aire para apelar a una ironía: ?Agradezco que lo hayan pedido en forma unánime; es una de las primeras veces que se ponen de acuerdo, pero no es mi idea renunciar?. Luego de escuchar una avalancha de críticas y reclamos, Montenegro hasta pareció olvidar las palabras más conciliadoras que había dicho al abrir la sesión, cuando llamó a ?tener una clara autocrítica del procedimiento? de la policía a su cargo ?para que este tipo de situación no se repita?. Sostuvo, en la apertura de la sesión especial, que ?en algún punto, la violencia de ayer debíamos haberla tenido que tratar de otra manera? y reconoció que ?este tipo de agresión no fue manejado por la Metropolitana?. Prometió, antes y después, que si ?algún agente no cumplió con el protocolo (de intervención en manifestaciones públicas), va a ser investigado y sancionado?.

Del comienzo moderado, Montenegro pasó a la ofensiva. Entonces aseguró que la Metropolitana, que llegó al Borda a las 6 de la mañana, lo hizo ?para respaldar a una empresa constructora? para que diera ?el puntapié inicial de una obra?, el centro cívico, aunque lo que se hizo en realidad fue demoler un taller protegido, vulnerando una resolución judicial vigente. La orden fue dictada en diciembre y ratificada el viernes por la noche ?con el hecho consumado? por la Cámara en lo Contencioso Administrativo de la Ciudad. Como se criticó la hora del operativo ?se hizo antes del amanecer?, Montenegro volvió a ironizar: ?En las obras se empieza a trabajar a las 6, como yo en la oficina del ministerio?.

El ministro se llenó la boca, varias veces, con la necesidad de respetar ?la ley y el orden? porque es ?la forma de vivir en democracia?, pero negó lo evidente, que el gobierno porteño, a través de la Metropolitana, desconoció un fallo judicial preexistente, que ahora se torna abstracto porque ya no existe el bien que se quería proteger. Sin perder la calma, Montenegro dijo que el viernes a las 21, una hora después de recibir la amonestación de la Cámara en lo Contencioso Administrativo, acató en forma tardía la orden judicial que había desoído. ?A las diez de la noche, sacamos la guardia de la Metropolitana que habíamos dejado en el lugar?. Le faltó admitir que custodiaban los escombros del ex taller protegido.

Para llegar a esas conclusiones tuvo que reponerse de una avalancha de críticas por el violento operativo del viernes. La diputada Gabriela Cerruti, de Nuevo Encuentro, acordó en que Montenegro ?tiene que irse? porque la Policía Metropolitana ?es la de Ciro James y Jorge ?El Fino? Palacios?, en alusión a la causa por las escuchas telefónicas en la que está imputado Macri y en el hecho de que se ha formado una fuerza de seguridad porteña encabezada por hombres echados de la Policía Federal por gravísimos casos de corrupción. ?Esta no es la policía que hemos votado en la Legislatura, para proteger a la ciudadanía en democracia, esta es una policía como la Bonaerense que asesinó a Kosteki y Santillán.?

Fueron varias las alusiones que se hicieron, durante los discursos de la oposición, a la similitud ?entre los métodos que se aplicaban durante la dictadura y los procedimientos de la Metropolitana?, en referencia, también, a los operativos de represión ocurridos, en los últimos tiempos, en referencia no sólo al caso del Borda, sino también a los desalojos violentos del Parque Centenario y de la Sala Alberdi del Centro Cultural San Martín. Fabio Basteiro identificó a ?un señor de apellido Giménez?, de la Metropolitana, a quien los legisladores que estuvieron en el Borda ?la mayoría, mujeres y hombres, fueron golpeados por los uniformados? le pidieron que intercediera para evitar incidentes. ?En vez de encontrar una salida ordenada y pacífica, este señor hacia señas para que sus compañeros siguieran tirando contra las personas que estaban allí. Esta es la forma en la que se actúa en Macrilandia.? Basteiro sostuvo que, de lo sucedido, también son responsables, además de Montenegro, el jefe de Gabinete Horacio Rodríguez Larreta, el ministro de Desarrollo Urbano, Daniel Chaín, y ?hasta el propio jefe de Gobierno?.

Rocío Sánchez Andía señaló la presencia de una supuesta ?fuerza especial de la Metropolitana que actuó con la cara cubierta?, sin tener a la vista ningún tipo de identificación ni el nombre de los oficiales. Cuando se identificó como diputada ante uno de ellos, le mostró su credencial ?y como toda respuesta me dijo: ?Correte pendeja??. Ella mencionó la presencia de un miembro de la policía ?con el rostro cubierto, que provocaba a los trabajadores de ATE y que disparó? contra los presentes. Precisó que ?cuando disparaban, apuntaban arriba de la cintura?.

El diputado Aníbal Ibarra informó que uno de los médicos golpeados, Guillermo Puerta, hoy jefe de servicio del Borda, durante la dictadura estuvo seis años detenido; ?hoy es testigo en la causa de La Perla?, el centro clandestino de detención que funcionó en Córdoba. ?El estaba sentado en un banquito, allí le pegaron, lo detuvieron y lo acusaron de ?resistencia a la autoridad?.? Ibarra, haciendo una comparación con lo que se vivió durante la dictadura, dijo que el del viernes fue ?un operativo ilegal, secreto?. María Elena Naddeo criticó el hecho de que algunos medios de prensa dijeran que lo ocurrido fue ?un enfrentamiento y no una represión, que es lo que fue?.

Alejandro Bodart, del MST en Proyecto Sur, consideró que ?todo estuvo preparado para reprimir?, dado que ?luego de demoler el edificio del taller protegido, no se fue del lugar, cuando podía haberlo hecho?. Aseguró que la fuerza policial acciona de esa forma ?porque sobre un total de 52 miembros del alto mando, 42 son oficiales que fueron echados de la Policía Federal; cuatro de ellos tienen el cargo de superintendente de la Metropolitana?. Bodart, al igual que otros legisladores, señalaron que hay elementos para pedir el juicio político de Macri.

Los únicos diputados oficialistas que hablaron fueron Alejandro García y Martín Ocampo. Defendieron la ?legalidad? del operativo y Ocampo, a sugerencia de una colega de su bancada ?se lo ?susurró? al oído y se escuchó en el recinto?, dijo que se quejan por lo ocurrido en el Borda, pero se olvidan de ?Cromañón o de la tragedia ferroviaria de Once?. La sesión se cerró luego de ocho horas de debate.

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