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domingo, 6 de septiembre de 2015

La destrucción y aniquilación de las Fuerzas Armadas.

VAMOS POR TODO DIJO LA “MONARCA” Y ASÍ FUERON POR LAS FUERZAS ARMADAS

La destrucción y aniquilación de las Fuerzas Armadas comenzó en la época de Carlos S. Menem, quien fue el que dio comienzo a esta destrucción.
El Caso Carrasco fue un proceso judicial llevado a cabo para esclarecer la muerte de Omar Carrasco,
asesinado en 1994 mientras cumplía con el servicio militar obligatorio en una unidad militar ubicada en la localidad de Zapala, provincia de Neuquén, Argentina.
El hecho en sí y los conflictos generados por el mismo tuvieron repercusión a nivel socio-político en la Argentina y es considerado uno de los motivos por los cuales se suspendió la ley Nº 3948 que establecía el servicio militar obligatorio, terminando efectivamente con el mismo para siempre.
Una semana después de la aparición del cadáver, en los círculos políticos ya se hablaba de la derogación del Servicio Militar Obligatorio y tiempo después fue suspendido, mediante un decreto firmado por el entonces Presidente de la Nación Argentina, Carlos Saúl Menem el 31 de agosto de 1994 y la implementación de un sistema de voluntariado rentado, fue el primer error cometido.
Continuó con la venta ilegal de armas a Ecuador y Croacia se vendieron más de 6.500 toneladas de armas hecho descubierto en Marzo de 1995.
Posteriormente el 3 de Noviembre 1995 a las 9 de la mañana fue volada la fábrica de armamentos militares de Rio 3º con un saldo de 7 muertos y más de 300 heridos y muchísimos daños materiales, tanto en la fábrica como en los barrios cercanos a la fábrica. Evidentemente fue una forma de borrar pruebas y la posibilidad de inventarios determinar con mayor exactitud la cantidad de armas vendidas.
Tanto la causa de la venta de armas como la de la voladura de la fábrica de Río 3º son dos causas en las que nadie termino procesado y preso la impunidad ya existía.

EN LA DÉCADA DEL VAMOS POR TODO DIERON COMIENZO A LA TOTAL DESTRUCCIÓN
Veamos ahora cual es el estado actual de nuestras Fuerzas Armadas:
De los 29 cazabombarderos de la familia Mirage que tenía la Fuerza Aérea Argentina, sólo tres aparatos están en condiciones operativas de volar y por muy cortos períodos. Esta limitación no es nueva; la entonces ministra de Defensa Nilda Garré, siete años atrás, había prohibido que volaran por la reiteración de accidentes. No obstante, desde entonces, nada se hizo para superar esta carencia. Ahora, la Fuerza Aérea ha decidido la “desprogramación definitiva” -eufemismo que significa archivar los restos- de esos aviones, que fueron, durante décadas, el principal sistemas de armas que tuvo la Nación para el control de su espacio aéreo. En rigor, se trata de una imposición de la realidad y de un reconocimiento tardío, pero siempre preferible a la mentira. Los Mirage, en sus distintas versiones, prestaron servicios por más de cuatro décadas y ya no hay repuestos en el mundo para mantenerlos. Generaciones de pilotos los tuvieron como objetivos e instrumentos de su vocación. Hombres y aparatos fueron abatidos en Malvinas. Nuestro recuerdo y homenaje a los patriotas caídos que hoy están en el cuadro de los héroes. Dieron la vida cumpliendo con su deber, pese a las decisiones funestas e irresponsables de los que decidieron esa guerra. Son comprensibles los sentimientos de los veteranos que despiden ahora formalmente esos aviones que son parte de nuestra historia. También queremos expresar un mensaje de esperanza a los jóvenes pilotos llenos de vocación, que admiran a sus veteranos y conocen las leyendas de sus aviones, pero que no pueden volar por falta de aparatos y de horas de vuelo. Vendrán tiempos mejores. Del otro componente central del poder aéreo de la Nación, los Skyhawk A4, sobre un total contable de 33 aparatos —son un diseño de la década de los 60— hay cuatro aviones operativos. Escasos tres aviones Pucará están en condiciones de vuelo. Con radares insuficientes para controlar nuestras fronteras, y que funcionan en cortos horarios por falta de presupuesto, son ilusorias las posibilidades de controlar nuestro espacio aéreo.  Del total de aparatos de la Fuerza (la enorme mayoría no son de combate e incluyen los helicópteros) sólo el 25 por ciento se encuentra en servicio. En el mes de julio, recibió un importante lote de repuestos de helicópteros Hughees, como donación de la Gendarmería Nacional que había dado de baja a ese tipo de máquinas por obsoletas.
Ninguna de las Fuerzas Armadas puede cumplir hoy con la misión principal que la ley les asigna, de esta situación fue informada la Ministra Garré por el Jefe del Ejército a mediados del 2008. Su equipamiento tiene un promedio de edad que supera los treinta y cinco años y su despliegue territorial requiere más del triple de los soldados que alista. La Armada, con presupuestos que no alcanzan para completar siete días de navegación por barco y por año, no puede instruir adecuadamente a su personal. Sus misiles y torpedos están vencidos y el control de nuestro espacio marítimo es una mera ilusión. Nuestros ríos son autopistas para el contrabando de droga y otras mercaderías, mientras la Prefectura vigila el tránsito de vehículos en los lagos de Palermo, la seguridad en Puerto Madero, y la venta de divisas en el centro de Buenos Aires. Los objetivos prioritarios de una política de seguridad en cualquier comunidad moderna son proteger la vida y la libertad de sus habitantes, asegurar la integridad territorial, defender sus recursos naturales y garantizar las decisiones soberanas del Estado. Estos objetivos tienen como requisito y condición el control de nuestro territorio para permitir desde el ejercicio de las libertades individuales -afectadas por el delito común-, hasta evitar la depredación de nuestras riquezas, entre ellas la pesquera y el control del narcotráfico. No lo estamos haciendo.  La seguridad es una responsabilidad indelegable del Estado, requiere amplios consensos democráticos que coordinen, en sus niveles claramente diferenciados, las capacidades militares, las de las fuerzas intermedias de seguridad y las policiales, considerando los riesgos y amenazas según sus características específicas, que no dependen de su eventual origen territorial. Frente a la retórica del relato y enfrentando francamente la cruda realidad, en materia de Defensa y Seguridad no hay soluciones mágicas. Si, deberemos buscar decisiones adecuadas.  Como sus efectos exceden el mandato de cualquier gestión de gobierno, serán necesarios- en el estricto sentido del término- acuerdos entre las fuerzas representadas en el Parlamento, que garanticen la perdurabilidad en el tiempo de las políticas que hagan posible la reconstrucción de nuestro sistema de seguridad y defensa, hoy en crisis.
Recuerdo que en los últimos tiempos el Gobierno Nacional tiene como slogan “Argentina tenemos Patria”, pero lo que no dicen es que no estamos en condiciones de defender nuestra soberanía.
Argentina es el séptimo país más grande del mundo y el cuarto más grande de América (después de Canadá, Estados Unidos y Brasil).
El área total de fronteras es de 9.376 km, tocando cinco países vecinos: Chile, Bolivia, Paraguay, Brasil y Uruguay. La frontera más extensa es con Chile (5.150 km), a lo largo de toda la Cordillera de los Andes.
El litoral marítimo argentino mide, según el Instituto Geográfico Militar (IGM), 4.725 kilómetros. El Servicio de Hidrografía Naval de la Armada, en cambio, asegura que la extensión de la costa es mayor: 5.087 kilómetros.
Esta son las Fuerzas Desarmadas que nos deja el “Kirchnerismo Montonero”, finalizando este informe lamentable, me causa mucha gracia las afirmaciones del candidato a Presidente Sergio Massa quien al referirse sobre el combate al narcotráfico afirmo “debemos utilizar las Fuerzas Armadas, el Ejercito junto a Gendarmería, la Fuerza Aérea cuidando el espacio aéreo, La Marina junto con la Prefectura cuidando nuestras costas marítimas y ríos”.
Son mis deseos que los candidatos leyeran este humilde informe, el que asuma se va a encontrar con muchas más sorpresas, esta es una de las herencia que nos deja el Kirchnerismo.

Fuente información: Nota del Ex Ministro de Defensa Horacio Jaunarena

Carlos Alberto Espiño
C.A.B.A., Agosto 27 del 2015 

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