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viernes, 11 de noviembre de 2016

112º Asamblea Plenaria del Episcopado: Cuarto día.

La cuarta jornada de las 112° Asamblea Plenaria comenzó con la celebración de la Eucaristía presidida por Mons. Demetrio Jiménez, obispo prelado de Cafayate. Lo acompañaron Mons. Guillermo Rodríguez-Melgarejo, obispo de San Martín, y Mons. Pedro Martínez, obispo de San Luis.

La sesión de la mañana se inició con el tratamiento del proyecto de presupuesto 2017 de la Conferencia Episcopal. Luego los obispos recibieron un informe por parte de los integrantes de la Pastoral de Juventud sobre los avances en la organización del II Encuentro Nacional de Jóvenes, que tendrá lugar en Rosario en octubre de 2017.

Los coordinadores y obispos que los acompañan (Mons. Carlos Tissera y Mons. Marcelo Colombo) comentaron el itinerario de preparación pastoral en las parroquias y grupos de jóvenes en el marco del camino realizado durante estos años. El último Encuentro Nacional tuvo lugar en Córdoba en 1985 y luego se realizaron varios encuentros de coordinadores. También presentaron y explicaron el logo que identificará el encuentro. 
Evaluación del Congreso Eucarístico, Beatificación de Mama Antula y Canonización del Cura Brochero

En el segundo tramo de la mañana, integrantes de la comisión organizadora del Congreso Eucarístico Nacional realizado en Tucumán el pasado mes de junio presentaron un informe a modo de balance. 

Entre los aspectos positivos se destacó que el Congreso fue una verdadera fiesta de la Eucaristía donde Jesús fue el centro, las expresiones de piedad popular manifestada en las calles, templos y plazas mediante la peregrinación de las imágenes, el encuentro fraterno y los gestos como las visitas del Delegado Papal y las áreas de trabajo. También algunos aspectos particulares como las celebraciones eucarísticas, la participación en el espacio joven, la disponibilidad y generosidad de los voluntarios, la acogida de las familias que brindaron hospedaje, la animación, catequesis masivas, seguridad y movilización y los actos en la Casa Histórica. 

Entre las carencias se indicó la falta de difusión a través de los medios masivos nacionales y un mayor aporte en la preparación y motivación previa. 

A continuación el Cardenal Mario Poli y Mons. Ernesto Giobando hicieron referencia a las figuras de la Beata Mama Antula y del Santo Cura Brochero y su legado para la Iglesia argentina en el año de las celebraciones de beatificación y canonización respectivamente.

Capellanes de cárceles

Por la tarde los miembros del Secretariado Nacional de Pastoral Carcelaria expusieron sobre la tarea y misión de los capellanes de cárceles. Comenzaron con una referencia al Santo Cura Brochero que durante los cuatro años que se desempeñó como Canónigo en la ciudad de Córdoba(desde 1898 a 1902), ocupó gran parte de su tiempo en atender a los presos de la cárcel de Barrio San Martín.
Recordaron luego las disposiciones canónicas sobre los capellanes, que deben guardar la debida unión con el párroco en el desempeño de su función pastoral y tienen el desafío de trabajar en conjunto, asumiendo la realidad más amplia que los muros de las prisiones: el mundo de la carcelación. Hablaron además de la necesidad de trabajar en equipo e integrados a la realidad diocesana. 
Remarcaron cuatro actitudes pastorales: 
> Capellanías misioneras: “Jesús invita a todos a participar de su misión. ¡Que nadie se quede de brazos cruzados! Ser misionero es ser anunciador de Jesucristo con creatividad y audacia en todos los lugares donde el Evangelio no ha sido suficientemente anunciado o acogido, en especial, en los ambientes difíciles y olvidados y más allá de las fronteras”. (Mensaje de la V Conferencia General a los pueblos de América Latina y el Caribe).
>  Como fermento en la masa: “Insertos en la sociedad, hagamos visible nuestro amor y solidaridad fraterna y promovamos el diálogo con los diferentes actores sociales y religiosos. En una sociedad cada vez más plural, seamos integradores de fuerzas en la construcción de un mundo más justo, reconciliado y solidario”.
> Capellanías proféticas: “Con firmeza y decisión, continuaremos ejerciendo nuestra tarea profética, discerniendo donde está el camino de la verdad y de la vida, levantando nuestra voz a favor de los excluidos de la sociedad”.
>  Capellanías integradas en la pastoral diocesana: “La alegría de ser discípulos y misioneros se percibe de manera especial donde hacemos comunidad fraterna. Estamos llamados a ser Iglesia.” 
Los obispos participaron realizando preguntas y sugerencias a los integrantes del Secretariado. 
La jornada se concluyó con la reunión por comisiones episcopales. 

Respuesta del Papa Francisco

En la jornada se dio lectura a una respuesta enviada desde la Santa Sede a la carta que los obispos le enviaron al Santo Padre el pasado martes para saludarlo en ocasión de la Asamblea Plenaria. 

Reproducimos a continuación el texto completo de la carta: 

Mons. José María Arancedo
Arzobispo de Santa Fe
Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina

El Papa Francisco agradece vivamente el mensaje enviado por esa Conferencia Episcopal, reunida en su 112 Asamblea Plenaria, así como los sentimientos de adhesión y filial afecto manifestados en Él. Asimismo, el Santo Padre desea expresarles una vez más su cercanía y su oración, pidiendo que el Espíritu Santo los ilumine en sus trabajos y reflexiones, para que puedan ofrecer a los pastores y fieles del Pueblo de Dios que camina en Argentina orientaciones válidas que les ayuden a vivir y a testimoniar el gozo del Evangelio.

Su Santidad les pide también que no dejen de rezar por Él y por su servicio a la Iglesia, a la vez que, invocando la protección maternal de Nuestra Señora de Luján, les imparte la Bendición Apostólica.
                                                                                                      Cardenal Pietro Parolin
                                                                                          Secretario de Estado de Su Santidad

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Mons. Arancedo insta al diálogo.

Mons. Arancedo insta al diálogo sincero como base de la inclusión y la amistad social
Santa Fe (AICA): El arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor José María Arancedo, instó a apostar “con grandeza y responsabilidad a un diálogo sincero como base de una cultura del encuentro, de la inclusión y la amistad social” y aseguró que el desafío de los argentinos es “crear las condiciones de una sociedad más confiable, más honesta y cordial, más justa y solidaria”. “Un camino privilegiado para crear estas condiciones es volver nuestra mirada a esas realidades cercanas y valiosas por su potencial cultural e inclusivo, por ser lugares de aprendizaje y transmisión de valores que hacen a la formación de cada hombre y al desarrollo integral de la sociedad, me refiero a la familia, la escuela, el trabajo y la ejemplaridad”. “Puede parecernos cosas simples, sin embargo, tienen una riqueza de origen que cuida, da sentido y hace crecer la vida del hombre con sus proyectos y responsabilidad social. Esto lleva tiempo, no tiene la magia de una promesa inmediata, pero es el camino más seguro para orientar el presente y asegurar el futuro de nuestra Patria”, subrayo. 
  El arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor José María Arancedo, recordó que en Navidad “Dios viene a nuestro encuentro” y aseguró que recibir a su Hijo Único “en el pesebre de nuestro corazón es comenzar un camino siempre nuevo. Esta conciencia de fraternidad no nos permite ser ajenos a la vida de nuestros hermanos”. 

“¡Qué triste cuando vemos la vida del hombre amenazada en tantas circunstancias que la ofenden! Pero cuánto más triste es la indiferencia que es un modo de egoísmo. Lo vemos cuando se desprotege la vida tanto naciente como a lo largo de todo su desarrollo, es una manera de desconocer su valor único y sus derechos. En el flagelo de la droga que deteriora la vida y el futuro de muchos jóvenes, y es su misma vida la que nos reclama actitudes definidas contra el delito del narcotráfico, como de prevención y ayuda al adicto”, advirtió.

“Lo vemos en ese número de chicos y de jóvenes que no estudian ni trabajan, y viven expuestos a la moderna esclavitud de la marginalidad. En la inseguridad y la violencia. En la brecha entre ricos y pobres que condiciona un auténtico crecimiento. Estos hechos atentan contra la vida y son signos de nuestra fragilidad”, agregó.

El prelado sostuvo que “no podemos negar los problemas o sólo repudiar los hechos, debemos trabajar sobre las causas. Es necesario asumir con decisión la defensa de la vida humana, el valor del trabajo y la exigencia moral de la equidad social, como el vivir bajo imperio de la ley junto al pleno ejercicio de la justicia; asimismo, aspirar a la concordia entre los argentinos como un bien superior a una pertenencia partidaria o ideológica”.

“Esto es posible si todos apostamos con grandeza y responsabilidad a un diálogo sincero como base de una cultura del encuentro, de la inclusión y la amistad social. Estamos ante un desafío que nos involucra a todos, especialmente a la clase dirigente, y es el de crear las condiciones de una sociedad más confiable, más honesta y cordial, más justa y solidaria”, precisó.

El arzobispo santafesino consideró que “un camino privilegiado para crear estas condiciones es volver nuestra mirada a esas realidades cercanas y valiosas por su potencial cultural e inclusivo, por ser lugares de aprendizaje y transmisión de valores que hacen a la formación de cada hombre y al desarrollo integral de la sociedad, me refiero a la familia, la escuela, el trabajo y la ejemplaridad”.

“Puede parecernos cosas simples, sin embargo, tienen una riqueza de origen que cuida, da sentido y hace crecer la vida del hombre con sus proyectos y responsabilidad social. Esto lleva tiempo, no tiene la magia de una promesa inmediata, pero es el camino más seguro para orientar el presente y asegurar el futuro de nuestra Patria”, reconoció.

Por último, monseñor Arancedo afirmó que “como un hijo de Dios agradecido por el don de su Hijo, Jesucristo, me acercaré al pesebre para pedirle al Niño de Belén que me dé un corazón que me permita amar y servir a mis hermanos, especialmente a aquellos que más lo necesitan. Con mi afecto y oración de pastor y amigo, reciban mi bendición en el Señor”.+ 

domingo, 7 de julio de 2013

COMUNICADO DE LA DIÓCESIS DE NEUQUÉN SOBRE MARCELO DIEZ.

NOTIVIDAAño XIII, Nº 882, 3 de mayo de 2013
Neuquén, Argentina

Tras la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Neuquén (Vid Notivida Nº 881) Mons. Virginio Bressanelli, Obispo de Neuquén y Vicepresidente de la Conferencia Episcopal Argentina, volvió a expedirse sobre el tema.
Después de esclarecer errores que circularon en muchos medios de comunicación (Marcelo Diez no está “enchufado”,  no está “en estado terminal o agónico”, no es víctima de “ensañamiento terapéutico”,  el cese de la alimentación e hidratación no provoca una “muerte digna” sino una “muerte atroz”), el prelado le pidió a los familiares que confíen a Marcelo a la Iglesia Neuquina para que, junto a LUNCEC, cuiden “de su persona y de su vida, hasta que su curso en esta tierra se cierre naturalmente”.
A continuación el texto completo del comunicado:
A propósito de Marcelo Diez
-dignidad, calidad y sacralidad de la vida-
En mi condición de Pastor de la Diócesis de Neuquén, Iglesia que siempre ha luchado por la vida aún en circunstancias históricas donde nadie o pocos osaban expresarse, propongo a la comunidad cristiana y civil del Neuquén algunas consideraciones acerca de Marcelo Diez, sumido en un estado vegetativo permanente desde hace aproximadamente 19 años.
El 15 de agosto de 2012 he emitido sobre el mismo asunto un comunicado que adjunto al presente y ratifico en su totalidad, pues la situación de Marcelo no ha variado.
El fallo del TSJ de Neuquén (emitido el 19 de abril de 2013) deja a las hermanas de Marcelo la responsabilidad de la suspensión de todas las medidas de sostén vital que hoy se le brindan.
Todo eso me lleva a compartirles lo siguiente:
- No corresponde a la verdad decir que Marcelo Diez está “enchufado”, como se publicita, pues no está conectado a nada. Ni lo ha estado en estos últimos años.
- No corresponde a la verdad decir que Marcelo Diez está “en estado terminal o agónico”. Dentro de su cuadro goza de una salud estable, sin ni siquiera resfríos o escaras desde hace mucho tiempo.
- No corresponde a la verdad decir que se le esté dando un tratamiento desproporcionado o de ensañamiento terapéutico. Lo único que se le brinda es el sostén vital básico que no se le puede negar a ningún ser humano: alimentación e hidratación por vía enteral, higienización, afecto y asistencia espiritual.
Dicho sostén, aunque se realice por vías artificiales, es siempre un medio natural de conservación de la vida, no un acto médico. Por lo tanto, es un servicio ordinario y proporcionado que lo exige el reconocimiento de la dignidad humana del paciente.
- No corresponde a la verdad decir que quitarle el sostén básico es “dejarlo partir en paz”. En un estado terminal, donde los cuidados naturales no cumplen su función, nadie se opondría a la suspensión de los mismos. Mientras que en la situación actual de Marcelo, la suspensión de ese sostén, provocaría activamente su muerte, por omisión de la debida ayuda. Lo cual corresponde a una verdadera práctica eutanásica, rechazada por la ley llamada de “Muerte Digna”.
- No corresponde, por lo tanto, llamar “muerte digna” a una muerte atroz como esta, provocada por el cese de la alimentación e hidratación. La ciencia médica sabe y describe la crueldad de  esta práctica. En este tipo de muerte, nadie excluye la posibilidad de grandes sufrimientos y de una parcial conciencia de los mismos.
Según los indicios y las respuestas a estímulos que recogen quienes lo atienden cotidianamente, la actual situación de Marcelo conformaría un cuadro de alta discapacidad irreversible. Aunque no lo podamos curar merece siempre la asistencia básica. Por su dignidad de ser humano, corresponde que se le brinde la calidad de vida posible en esas circunstancias.
- Marcelo ha encontrado en LUNCEC (= Lucha Neuquina contra el Cáncer)  una familia que le brinda cariño y que se hizo totalmente cargo de él. Gracias a PAMI y a LUNCEC recibe el tratamiento normal que se le debe a toda persona humana, en cualquier situación se encuentre.
- Entendemos, respetamos y guardamos silencio sobre el peso afectivo que esta situación puede generar en sus allegados de sangre. Rezamos por ellos. 
Como Iglesia Neuquina, pedimos a sus familiares que nos confíen a Marcelo para que, junto a LUNCEC,  cuidemos de su persona y de su vida, hasta que su curso en esta tierra se cierre naturalmente.
Lo hacemos convencidos que el derecho a la vida es el primero y fundamental de todos los derechos. En nuestra condición de cristianos reconocemos a Dios como Padre y al prójimo como hermano; por eso nos sentimos comprometidos en cuidar y favorecer la dignidad, la calidad y la sacralidad de la vida humana en todos los tramos de su existencia, cualquier sea su estado de salud; como dice nuestra Constitución Nacional: “desde su concepción hasta la muerte natural”.  En Marcelo vemos a Jesús, quien nos recuerda que toda persona es valiosa a los ojos del Padre Dios.
Neuquén, 2 de mayo de 2013.
+ Virginio D. Bressanelli scj
padre obispo del Neuquén
_________________________________________
NOTIVIDAAño XIII, Nº 882, 3 de mayo de 2013

Editores: Lic. Mónica del Río y Pbro. Dr. Juan C. Sanahuja

lunes, 23 de julio de 2012

Videla acusó a la Iglesia.



El ex dictador Jorge Rafael Videla admitió que mantenía conversaciones con la Iglesia sobre qué hacer con “la situación” de los desaparecidos. Aseguró que fue asesorado por la Conferencia Episcopal.
Videla dijo que la “desaparición de personas fue una cosa lamentable” en lo que denominó la “guerra contra la subversión”.
“Con ellos [la Conferencia Episcopal] hemos tenido muchas charlas. (…) Se lo planteó como una situación muy dolorosa y nos asesoraron sobre la forma de manejarla”, dijo el ex dictador.
“La Iglesia ofreció sus buenos oficios, y frente a familiares que se tenía la certeza de que no harían un uso político de la información, se les dijo que no busquen más a su hijo porque estaba muerto”, agregó.
“La repregunta es un derecho que todas las familias tienen. Eso lo comprendió bien la Iglesia y también asumió los riesgos”, declaró Videla.

viernes, 6 de julio de 2012

La diputada Claudia Rucci -quien anteriormente apoyó el matrimonio igualitario- cambia de opinión y ahora enfrenta la ideología de género junto a la diputada Cyntiha Hotton.


La diputada Claudia Rucci da un giro y enfrenta a la "Ideología de género"





En el encuentro “Trabajemos por más justicia social”, organizado por la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) en la Ciudad de Rosario el pasado jueves 5 de Julio,  disertaron  sobre “La justicia social en la igualdad de género”: Claudia Rucci (Diputada Nacional), Carolina Llanos (Secretaria de Igualdad de Oportunidades y Género de UATRE), Teresa González Fernández (Directora de Relaciones con la comunidad de la UCES) y Cynthia Hotton (Diputada Nacional).
También participaron el Secretario General de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE), Gerónimo Venegas y Monseñor Jorge Eduardo Lozano (Obispo de Gualeguaychú, Presidente de la Comisión Episcopal de  Pastoral Social, Asesor del Departamento de Justicia y Solidaridad del Consejo Episcopal Latinoamericano).

viernes, 8 de junio de 2012

Este fin de semana —9 y 10 de junio— se realiza en toda la Argentina la tradicional colecta de Cáritas.


Entrevista al Presidente de la Comisión Episcopal de Cáritas Argentina

Con ella, movilizamos nuestra voluntad económica para acercarnos con gestos bien concretos a nuestros hermanos más pobres
y acompañarlos en su camino de recuperación de la dignidad.
En este marco, conversamos con monseñor Oscar Vicente Ojea, obispo de San Isidro y presidente de la Comisión Episcopal de Cáritas Nacional.
¿Cómo se siente trabajando en Cáritas?
Vengo de la Asamblea Nacional de Cáritas en Santa Fe. Tuve la experiencia maravillosa de sentir en carne viva la capilaridad de nuestra Iglesia. Ver, en un momento, las 66 diócesis con distintas realidades y con su trabajo según las necesidades. Fue casi una experiencia patriótica porque, en realidad, es raro que haya alguna institución que pueda tener una llegada a todos los rincones del país como la Iglesia católica. Lo decimos poco, pero es una realidad. De pronto en tres días nos encontramos desde Ushuaia, Río Gallegos hasta Humahuaca con delegados de todas las regiones en reuniones conjuntas. También compartimos reuniones regionales, fogones, estuvimos cada región con su representación, su particularidad, también su muestra artística.
Y sí, estoy muy contento de estar en Cáritas. En realidad estuve toda mi vida porque fui 25 años cura párroco. Era estar en Cáritas parroquial, viendo un poco las necesidades y los emprendimientos sociales dirigidos a cada barrio. Ahora, en fin, estoy desde otro lugar, así que espero servir y ser útil.
¿Cómo distinguiría Ud. la labor de un voluntario? ¿En qué consiste el voluntariado en la estructura de Cáritas, qué espacio ocupa? ¿Cuál es su opinión con respecto a tantos miles de voluntarios en todo el país que justamente constituyen esta capilaridad de la que Ud. hablaba recién?
Lo esencial del voluntario es el amor. En realidad, a nosotros hoy nos cuesta mucho entender todo lo que tiene que ver con la gratuidad, los espacios gratuitos interpersonales. Estamos viviendo una sociedad adicta. El que no es adicto a la velocidad es adicto al juego o es adicto a la computación, o al trabajo o al sexo, o al alcohol. Es una sociedad evasiva, una sociedad que camina muy rápido. Y que huye rápidamente de los problemas concretos. Cuesta la comunicación, cuesta la interrelación, cuesta el vínculo fundamentalmente. Por eso, el individualismo adquiere características casi salvajes. El hombre concentrado, metido en su imagen, la importancia del mundo virtual, la importancia de meterse dentro de uno y crear las fantasías que surgen desde uno mismo. Así, las dificultades para los encuentros, los miedos en las relaciones interpersonales. Entonces, el amor hace que el voluntario se lance a la tarea de crear espacios de relaciones gratuitas con personas que necesitan en un sentido. El voluntario necesitará en otro sentido. En el fondo lo que busca es establecer una relación humana donde cada uno aporte lo mejor de sí mismo.  El voluntario de Cáritas se caracteriza por buscar la promoción humana del asistido, de aquel que ocasionalmente está necesitando algo y el día de mañana puede necesitarlo el otro. Y al crear esa interrelación se le va dando también al hermano la posibilidad de dar, de aportar aquello que le es propio y que es singular. Yo diría que el voluntario tiene esa capacidad de poder utilizar su tiempo del modo más humano y más enriquecedor. El voluntario de Cáritas es una persona rica en experiencia humana y en comunicación. Creo que en eso hemos ido hacia adelante. Cáritas ha dejado de ser un espacio de provisión de alimentos, de ropa. Simplemente dar y recibir para transformarse en lugares de encuentro. Yo diría que esto como concepto está mucho más arraigado. Por supuesto que nos falta todavía el paso de la asistencia a una promoción mucho más honda, pero las bases están puestas. Yo creo que hay un trabajo en la promoción humana que es más importante.
La espiritualidad del voluntariado y la espiritualidad de Cáritas como institución,  ¿tienen algo que ver? ¿Confluyen, son diferentes? ¿Trabajan en común?
Yo diría dos cosas con respecto a la espiritualidad del voluntariado. Primero, se redescubre continuamente que es necesario cuidar al voluntario. El voluntario no puede desgastarse en actividades concretas, en su trabajo de campo concreto sino cuida su persona, su espíritu, sino está mejor, si no se forma de alguna manera mejor. Hay una corriente que tiende mucho al cuidado, a una preservación buena, sana del voluntario. Por otro lado, toda la espiritualidad cristiana que nos enseña a ver a Jesús en el hermano necesitado, es un disparador enorme para el crecimiento espiritual del voluntariado. Yo creo que van confluyendo las dos cosas, tanto la preocupación por el cuidado del voluntario como la preocupación por rescatar la auténtica espiritualidad cristiana de nuestra Cáritas.
Hablemos de la Colecta que ya tenemos adelante. ¿Cómo es el trabajo previo dentro de la institución? ¿Cómo se gesta la colecta, el lema?  ¿Cómo todas las tareas confluyen para que esta Colecta sea una realidad el  9 y 10 de junio de este año?
Yo tuve la oportunidad de reunirme con los representantes de los distintos lugares del país, también de la colecta. Unas jornadas que se hicieron en la Casa de Nazareth. Fueron muy interesantes. Cada diócesis ha hecho un caminito en esto. Cada comisión diocesana de Cáritas ha ido como preparando la colecta en cuanto a las puertas que tiene que tocar, las cartas que tiene que mandar, en cuanto a mejorar la comunicación. Cáritas tiene un ámbito de comunicación que cada vez es más importante y más desarrollada. En eso creo que presta un servicio bastante importante a las Cáritas Diocesanas. A mí me ha admirado mucho el interés por participar de una reunión a nivel nacional para poder promover la Colecta. Otro elemento importante es la participación de los jóvenes en la Colecta. Hay un crecimiento de los jóvenes promoviéndola y además saliendo ellos mismos con las alcancías. Acá [se refiere a la diócesis de San Isidro] se ha hecho ya hace dos años y ha tenido un incremento muy importante en la colecta justamente por la presencia de los jóvenes que les gusta comprometerse en esta tarea.
Y con respecto al lema se van haciendo consultas durante el año y finalmente se va cerrando. La Comisión Nacional toma dos y de esas dos queda una. Es muy importante el lema. Se trabaja mucho el sentido del lema y para la preparación del spot [tanto el de radio como el de televisión] se trabaja fuerte con el lema de la  colecta con los distintos representantes de las comisiones diocesanas de la colecta.
“Pobreza  cero. Dignidad para todos”. Pobreza cero puede sonar utópico. ¿Por qué no lo es?
Yo creo que “Pobreza Cero” responde al deseo humano más inmediato. Desde que somos chicos, queremos un mundo con más equidad, más justicia, donde se puedan eliminar los obstáculos para que cada persona pueda crecer, para que pueda desarrollar lo mejor de sí, para que pueda sacar de su corazón lo mejor de sí mismo. En realidad, esto es la educación. La posibilidad de sacar de uno lo mejor y ponerlo al servicio de los demás. Más bien la pobreza cero responde a un deseo, a un ansia que tiene toda persona. En el fondo, todos queremos vivir un mundo más igualitario, con oportunidades para todos, donde cada persona pueda alcanzar el máximo desarrollo. Sabemos que problemas vamos a tener siempre, pero eso se busca construir un mundo más equitativo, más humano, más justo, me parece que responde un poco al sentido de la primera parte del lema y, “Vida digna para todos”… el término digno que nosotros lo utilizamos —venido del latín— traduce un término griego que es “axius” que quiere decir valor. Entonces, la dignidad es el valor de la persona. El valor de la persona está en el modo con el que Dios nos mira y como Dios nos quiere. La persona humana es valiosa porque Dios la ama y porque la ha amado hasta el fin porque ha entregado la vida por ella. Ese valor es inconmensurable. No se puede comparar con ningún valor de nada material. Un hombre es más importante que los astros, es más importante que toda cosa material. Estas cosas nosotros las decimos, no ahondamos en lo que significa la profundidad de la dignidad de la persona. Vida digna para todos supone vivir siendo reconocido. Vivir siendo valorado, mirado como Dios nos mira. Lamentablemente nosotros tenemos una percepción de la dignidad justamente cuando la realidad es pisoteada, es humillada, cuando vemos  el hombre en condiciones infrahumanas. Por contraste cualquier ser humano, frente a esta situación, dice: “Vida digna para todos”. Aparece como un reclamo profundo del corazón de buscar la dignidad de la persona, el valor de la persona, en las situaciones en las que es explotada o que es dejada de lado, aparece como un trasfondo lo que yo llamaría —está como apareciendo en Cáritas y no digo que sea un tema nuevo—lo que llamamos los nuevos escenarios de la pobreza. Estamos acostumbrados a concebir la ayuda cristiana propia de la caridad, dirigida a vivienda, alimento,  salud, vestido, educación. Eso está bien y es importante. Hace a la inclusión social.
Los nuevos escenarios de la pobreza. ¿A cuáles se refiere?
Hay uno que atraviesa todos los problemas sociales que es la droga. Castiga a todos los estratos sociales, pero de un modo particular a los más pobres porque produce una suerte de cautividad de la cual resulta muy difícil salir. Para ellos no hay posibilidad de rehabilitación. Quedan encerrados en una trampa. Crea formas de pobreza, atentados a la dignidad tremendos. Un chico que consume puede robarles cosas a sus padres para consumir, se rompe una familia, se desespera una familia. Este es un problema relativamente nuevo. Hace 10 o 15 años no tenía la fuerte incidencia que tiene hoy. Mezclado con esto, la violencia. El tema de la violencia es un escenario relativamente nuevo. Nosotros no nos damos cuenta, pero vivimos en una violencia enorme. En la urbe se ve de un modo particular, en los modos de reaccionar. Y hemos tenido episodios de violencia relativamente importantes. Esto también responde a un escenario de pobreza. Después también los temas medioambientales. Empiezan a aparecer con mucha fuerza y que también nos llaman la atención, sobre el modo como al depredar el hombre la naturaleza va generando nuevas formas de pobreza. La dignidad se entronca con esto de los nuevos escenarios.
¿Por qué donar a Cáritas?
A través de Cáritas nosotros sabemos que las cosas llegan. Es verdad que la colecta tiene un porcentaje dirigido a Cáritas Nacional,  la 3° parte; otra dirigida a Cáritas diocesana y otra a Cáritas Nacional. Pero yo creo que hay una historia que es bastante conocida por la gente en general. Hay años de trabajo silencioso, años de mucho sacrificio, de falta de protagonismo, de no querer aparecer quién es el que da, pero en el fondo el pueblo sabe que aquello que da, va a llegar.
La colecta es un fin de semana y el resto del año Cáritas sigue traccionando hacia adelante. ¿Cómo transcurre el resto del año para Cáritas que seguramente está motorizado por el fruto del trabajo de la colecta?
Fuera de estas ayudas inmediatas, las asistencias más urgentes y de la cobertura de las necesidades primarias, y fuera de lo que puede ser una emergencia —estamos ahora con casos de emergencia por supuesto que no son previstas, por ejemplo el tornado de zona suroeste, donde murieron 17 personas, donde hubo pérdidas de techo, gente que quedó sin luz muchísimo tiempo…— fuera de lo que es primario y lo que son las emergencias las cuales, por ejemplo, yo vengo de Santa Fe tiene una experiencia interesante. Ya pasaron 9 años de las inundaciones, y de alguna manera se acopió una experiencia de voluntariado muy rica con respecto a la prevención del trabajo en nuevas emergencias. Fuera de esto Cáritas tiene emprendimientos sociales de trabajo operativo: tiene emprendimientos de educación como el programa Emaús que es un emprendimiento interesantísimo que ya está funcionando en algunas diócesis. Luego están los proyectos de vivienda que últimamente han sido lo más significativo, a través de convenios con el Ministerio de Planificación Nacional. Se han llevado a cabo un plan de 2.000 viviendas, en los últimos cuatro años, a lo largo de todo el país. Es un plan que se ha focalizado en distintas regiones y diócesis. Tiene etapas y se accede mediante un previo trabajo de organización comunitaria de las Cáritas. Primero se accede en los lugares donde hay tierra, en el Gran Buenos Aires falta tierra. Es un problema importante de nuestro Gran Buenos Aires.
Hay otros lugares, en las provincias, a través de sesiones de provincias  o los mismos municipios de tierra, Cáritas trabaja en la organización comunitaria, donde las mismas familias van haciendo sus casas —no saben a quién le va a tocar una u otra—; en las últimas etapas se adjudica la vivienda a una familia y luego continúa el trabajo comunitario con otras tareas de acción social sobre la misma comunidad. Son viviendas unifamiliares.
¿Están vinculados con los proyectos como “Un techo para mi país” y “Manos a la obra” o van por otros carriles?
Son proyectos que van por otros carriles, pero nosotros no descartamos poder articular. Yo personalmente pienso que es necesario conversar, juntarse… Cáritas está abierta a lo que puede ser el diálogo con otras ONGs para tomar unas algunas causas como causas verdaderamente de todos. Son causas nacionales. La falta de vivienda es un problema importante, y todo lo que hace al hábitat podemos trabajar nosotros con otras ONGs.
¿Cáritas es consciente que la sociedad argentina percibe a cáritas como parte de un pryecto muy bueno? ¿Hay una conciencia de que es un espacio para seguir cuidando y a tratarlo con delicadeza justamente por su transparencia?
Sí, el equipo de Cáritas conoce esto y lo vive con una tremenda responsabilidad, reflejando esa transparencia y esa forma directa de contacto con el pueblo que hace que  Cáritas sea conocida justamente por la gratuidad y la sencillez de la caridad.
¿Está contento en San Isidro?
Estoy muy bien en la diócesis, muy contento. Tengo la ventaja de haber vivido dos años como coadjutor al lado de Monseñor Casaretto con quien nos hicimos amigos y al mismo tiempo aprendí muchas cosas y aprecié el trabajo de él en la diócesis que estoy tratando de continuar. Es una diócesis de grandes contrastes socioeconómicos, culturales. Y estoy muy acompañado por la gente, por las comunidades, por el clero.
Le pedimos, finalmente, tres motivos por los cuales donar en la Colecta de Cáritas va a ser bueno.
El primer motivo por el cual donar es bueno para la Colecta próxima es el mismo motivo por el cual el buen samaritano se bajó en el camino para poder ayudar al hermano caído. Vas a sentir un alivio, un cierto alivio, te vas a sentir más hermano, más cercano a aquel que necesita algo que le va a llegar.
El segundo motivo sería darte cuenta de que pese a que lo neguemos muchas veces, o no queramos mirar, o estemos detenidos en otras cosas que nos llevan la atención, detenerse un ratito y decir: dejo esto, renuncio a esto que le va a llegar a un hermano, te hace más humano y te hace entrar más en la realidad. El hombre se siente bien cuando toca la realidad no cuando huye de ella o la niega simplemente.
Y en tercer lugar creo es la posibilidad, ese pequeño gesto, de construir un sueño, el sueño de que podamos vivir un mundo más humano, más fraterno, más cristiano. Fijate que si todos podemos dar un poquito como hizo el Señor en la multiplicación de los panes, se pueden hacer maravillas. Y realmente poder hacer un acto de fe en la capacidad solidaria de nuestro pueblo que se manifiesta una vez más en la Colecta, también es algo que nos hace mucho bien.
 

CEA.